Un rabino, un sacerdote, un ateo y un pingüino entran en un bar... los chistes, el humor y las situaciones graciosas son una parte indivisible de nuestra naturaleza. Sencillamente, no podemos dejar de sentir placer cuando nos reímos. Existen mecanismos en el cerebro especialmente dedicados a eso. Pero, en términos científicos, ¿qué es el humor? ¿Por qué ocurre? La ciencia del sentido del humor es más compleja de lo que pensamos. Y, sin embargo, ahí están los atrevidos investigadores dispuestos a tirarse a la piscina con mil y una hipótesis sobre por qué deberías estar carcajeándote con solo imaginar a un pingüino invitando a una ronda a tres representantes eclesiásticos.

Mil y una hipótesis en la ciencia del sentido del humor

Las conocidas como "teorías del humor" se cuentan por decenas. Decenas de explicaciones e hipótesis que tratan de explicar cómo funciona el sentido del humor con el objetivo de medirlo y desentrañarlo. Cuantificarlo. Convertirlo en ciencia. Mientras que muchas de ellas se aproximan de una forma muy efímera, cualitativa o subjetiva, otras hacen complejos análisis computacionales y lingüísticos. Pero todas tienen un mismo objetivo: entender por qué un chiste nos hace gracia. ¿Es por su retruécano, por las palabras escogidas, por el tono o tan solo por la situación absurda? Es mucho más difícil de entender de lo que podemos pensar.

Una de las teorías propuestas explica que el humor es en realidad un sistema homestático cuya finalidad es aliviar la presión psicológica causada por las inhibiciones socio-culturales y situaciones del ámbito social que nos incomodan. Otra teoría trata de explicar el sentido del humor a través de las incongruencias ocurridas en las situaciones, como una expresión de un simpático desconcierto. Teorías más modernas, sin embargo, apuntan más certeramente a la comunicación y su neurofisiología como los principales responsables de la ciencia del sentido del humor. Así, una de las hipótesis más elegantes y sencillas es la conocida como "violación benigna" (o BVT, por sus siglas en inglés), la cual explica por qué un chiste o un juego de palabras nos hace reír.

Hablemos de la hipótesis de violación benigna

Desarrollada por el psicólogo A. Peter McGraw y Caleb Warren, esta "teoría" predice que cuando se unen dos factores indispensables, estos provocan una percepción incoherente en nuestro cerebro, la cual se traduce en el humor. Dichos factores son la violación de una premisa, un hecho, y que sus consecuencias sean benignas. Es decir, cuando algo que nos parece obvio ocurre justo al contrario de lo que debería, se contradice con lo esperado, pero sus consecuencias no son negativas; entonces se produce la reacción humorística.

risa chica

Esto tiene varios matices interesantes: por ejemplo, en muchos casos, debido a la enorme distancia emocional de una persona observando un hecho, una situación puede resultar cómica para un espectador, mientras que para otros más cercanos puede ser angustiosa. En ambos casos, se sigue cumpliendo la hipótesis de violación benigna. Por otro lado el hecho de prever un suceso no rompe con la hipótesis, pues aunque esperemos un resultado conscientemente, nuestra percepción inconsciente entiende que el resultado debería haber sido otro. Probablemente aquí jueguen un gran papel las neuronas espejo, encargadas entre otras cosas de empatizar con otros seres humanos, ya que podemos ponernos en la piel de la persona que trata de realizar una acción y es interrumpido, cómicamente, por unas consecuencias inesperadas.

La hipótesis de violación benigna explica que cualquier situación que viole nuestras creencias o expectativas de una manera que no suponga perjuicio, terminará por hacernos gracia. Para ello, como decíamos, debe existir un contexto en el cual los espectadores se sientan seguros, percibiendo la situación como benigna. Cuando las consecuencias son manifiestamente desagradables, si existe empatía, no se despertará nuestro sentido del humor. Más bien al contrario. La hipótesis de violación benigna reúne en realidad un compendio de observaciones e hipótesis en un compendio elegante y fácil de comprender. Pero, ¿qué ciencia existe tras de sí?

Mecanismos para que te rías

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Fuente: Shutterstock

Existen pocos estudios que expliquen el mecanismo fisiológico de por qué una violación benigna produce risa. Uno de dichos estudios es bastante reciente y hace referencia a los juegos de palabras. En el estudio, la conexión entre las dos partes del cerebro juega un papel crucial a la hora de interpretar la situación (y su incongruencia), generando la sensación graciosa, el chiste. La risa, a su vez, genera una serie de efectos neurofisiológicos, produciéndose diversas sustancias como dopamina o serotonina, las cuales juegan un papel fundamental en la sensación de bienestar y felicidad. Sin embargo, todavía nos falta la pieza central capaz de unir ambos fenómenos. Es decir, entendemos que la situación incongruente dispare un efecto. También entendemos que la risa active el sistema de recompensa. Pero, ¿cuál es el mecanismo que dispara el sentido del humor? ¿Qué es el sentido del humor en sí? Por desgracia, al igual que ocurre con el destino del dichoso pingüino junto a los sacerdotes, no lo sabemos.