La investigación sobre el accidente de Schiaparelli continúa. La Agencia Espacial Europea ha revelado nuevos datos sobre el trágico final de la sonda que debería haber aterrizado en Marte el pasado 19 de octubre. Sin embargo, Schiaparelli se estrelló contra la superficie a más de 300 kilómetros por hora.

La información proporcionada por la ESA prueba que la sonda entró correctamente en la atmósfera marciana y realizó de manera correcta las primeras fases del descenso. El paracaídas, tal y como se había confirmado antes, se despegó según lo previsto cuando Schiaparelli viajaba a una velocidad de 1730 km/h cuando estaba a una altitud de 12 kilómetros. El escudo térmico, que también funcionó bien, se separó de la sonda en el momento en el que esta se encontraba a 7,8 kilómetros sobre la superficie del planeta rojo.

Por desgracia, el dispositivo IMU (Inertial Measurement Unit), que debía medir la velocidad de rotación de la sonda, falló proporcionando información incorrecta al sistema de navegación. El "GPS", por tanto, confundió la altura a la que volaba la sonda, un fallo en el software informático por el que Schiaparelli creyó estar posada sobre la superficie a pesar de estar todavía a 3,7 kilómetros de altitud. Los datos concuerdan con los resultados proporcionados anteriormente, donde se había difundido que la sonda se precipitó contra el suelo cuando se encontraba entre 2 y 4 kilómetros sobre el suelo del planeta rojo.

Las conclusiones preliminares sobre el accidente de Schiaparelli se complementarán con nuevos análisis, cuyos resultados finales se darán a conocer el próximo año. La investigación realizada por la ESA ha sido apoyada mediante la realización de simulaciones por ordenador. Asimismo, la entidad ha contado con las imágenes obtenidas por la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de la NASA, que permitieron identificar la tumba de Schiaparelli en el planeta rojo.

La ESA, sin embargo, no ha respondido a las fuertes acusaciones realizadas hace unos días por la Agencia Espacial Italiana. Su coordinador científico, Enrico Flamini, denunció que el accidente de Schiaparelli podría haberse evitado si hubieran realizado pruebas que fueron suspendidas por los recortes presupuestarios. La ASI también reprochó al equipo de la misión ExoMars 2016 su falta de experiencia para llevar a cabo una operación de amartizaje de este tipo. Ninguna de estas acusaciones ha sido contestada por el momento.