Feng Zhang, titular de la patente sobre CRISPR-Cas9. MIT

Alta traición por 46.000 millones de dólares: la biología ya tiene su propio “Judas”

Por el 18/08/16 a las 12:55

  • La guerra de patentes entre la Universidad de California y el MIT se recrudece.
  • Un antiguo estudiante del MIT traiciona a su ex-jefe pasándose al lado de Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier.

La guerra de patentes que desde hace meses libran la Universidad de California y el MIT no tiene visos de acabar pronto. Ambas entidades luchan por probar ante los tribunales quién inventó primero la tecnología CRISPR-Cas9, la herramienta que ayuda a "cortar y pegar" el genoma de manera más rápida y eficiente.

CRISPR-Cas9, una herramienta para editar el genoma, tiene ante sí un mercado estimado en 46.000 millones de dólares

El sistema de edición genómica, que Jennifer Doudna describió en una entrevista con Hipertextual como un "bisturí molecular", tiene ante sí un mercado estimado de más de 46.000 millones de dólares. Una cifra realmente jugosa que explica en parte la batalla legal y científica en la que están inmersas dos de las instituciones académicas más prestigiosas del mundo. Pero CRISPR-Cas9 también ha supuesto una auténtica revolución genética, con prometedoras aplicaciones en campos como la salud, la agricultura o el medio ambiente.

CRISPR-Cas9: ¿a Boston o a California?

La propia Doudna, junto con Emmanuelle Charpentier, antigua profesora de la Universidad de Viena y hoy directora del Max Planck Institute for Infection Biology, reclama la titularidad de la invención, que describieron en un artículo en Science. La patente sobre CRISPR-Cas9, sin embargo, fue concedida a Feng Zhang, del Instituto Broad del MIT, que demostró la utilidad de la herramienta para editar el genoma en organismos más complejos. Un error técnico de la Universidad de California, que enrevesó su solicitud inicial de patente sobre CRISPR-Cas9, llevó al MIT a adelantarles ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos y conseguir la tan ansiada concesión. "Se la jugaron a todo o nada", explicó hace unos meses el Dr. Lluís Montoliu a Hipertextual. En contra de todas las previsiones, ganaron. Al menos, de manera provisional.

La patente sobre CRISPR-Cas9 fue concedida al Instituto Broad del MIT, pero la Universidad de California pelea por recuperar los derechos sobre la invención

El enésimo capítulo de la guerra por la patente de CRISPR-Cas9 ha sido desvelado por el periodista Antonio Regalado en Technology Review. Shuailiang Lin, un antiguo estudiante del laboratorio de Zhang en el MIT, traicionó a su ex-jefe al revelarle por correo electrónico a Doudna información confidencial y muy delicada acerca de los trabajos sobre edición genómica que llevaron a cabo en la institución de Boston. De acuerdo con los datos de este e-mail, el grupo de Zhang no prestó apenas atención al sistema CRISPR-Cas9 hasta que no se dio a conocer el trabajo en Science de Doudna y Charpentier. Fue entonces, según Lin, cuando el equipo del MIT dejó sus investigaciones para centrarse en el bisturí molecular. Esto contradice la versión que el Instituto Broad defiende ante los tribunales para mantener la titularidad de la patente sobre CRISPR-Cas9.

crispr

El encabezado del correo electrónico que Lin envió a Doudna el 28 de febrero de 2015 genera muchas dudas. Junto a los datos revelados sobre CRISPR-Cas9, el estudiante chino solicitaba un puesto de trabajo en el laboratorio de la Universidad de California (Berkeley). El grupo de Zhang le acababa de anunciar que no podían ofrecerle un empleo en el MIT y su VISA caducaba en unos días. No sabemos si fue ésta la verdadera razón que condujo a su "traición" o, por el contrario, si Lin se movía por motivos bien intencionados como los que expone. Fuentes consultadas por Hipertextual hablan de un "posible despecho", dado que el email del científico chino no dice toda la verdad. Al fin y al cabo, Zhang era conocedor de la tecnología CRISPR-Cas9 gracias al investigador argentino Luciano Marraffini, como apuntaron Montoliu y Francis Mojica, descubridor de las secuencias repetidas de CRISPR, en un artículo publicado recientemente en Trends in Microbiology.

La traición del estudiante Shuailiang Lin, antiguo colaborador de Zhang, sirve en bandeja un argumento más en la defensa de Doudna y Charpentier

Marraffini fue co-autor del trabajo que el equipo de Zheng publicó en Science sobre el potencial de CRISPR-Cas9 para editar el genoma de mamíferos. "Luciano no está en la patente del Broad y debería", sostiene Montoliu en conversación con Hipertextual. Estos dos detalles hacen tambalear la versión que ofrece Lin, ahora esgrimida por la Universidad de California para defender que fueron ellos, y no el MIT, el que inventó el bisturí molecular. El investigador chino no fue admitido en el grupo de Doudna, pero actualmente trabaja como post-doc en la sede que la Universidad de California tiene en San Francisco. La publicación de este comprometedor correo electrónico se une a la difusión de los documentos que ambas entidades han presentado ante los tribunales para ganar el proceso de interferencia que dirimirá quién tiene los derechos para explotar CRISPR-Cas9. La traición de Lin escribe una nueva página en la guerra de patentes que ha marcado un punto de inflexión en la historia de la biotecnología y que, por el momento, no cuenta con claro ganador.

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