Jirka Matousek

A las mujeres se nos dice que tengamos siempre a la vista nuestras bebidas cuando salimos de fiesta. La razón tienes casi el estatus de leyenda urbana: alguien pone "algo" en tu bebida y al día siguiente no recuerdas nada. Sin embargo, existe una sustancia capaz de esos efectos, la Burundanga, una sustancia en polvo insípida que provoca la sumisión química: falta de voluntad y olvido absoluto.

El uso de la Burunganda está relacionada con violaciones y secuestros, aunque es difícil comprobar que se estuvo bajo los efectos: la sustancia desaparece rápidamente del cuerpo, de 2 a 6 horas en la sangre y 12 en la orina, de acuerdo con la Guía de detección de la sumisión química, repartida entre el personal médico español.

La burundanga se puede diluir en bebidas o simplemente soplar en la cara de víctima

Por otra parte, las víctimas no tienen marcas de violencia sobre el cuerpo pues al perder su voluntad no hay forcejeo. Se piensa que cientos de ancianos extraviados también han sido víctimas de la burundanga, la cual se puede diluir en bebidas o simplemente soplar en la cara de víctima.

Burundanga es el nombre popular de la escopolamina, un alcaloide presente en pequeñas cantidades en muchos medicamentos antiespasmódicos, pues bloquea los neurotransmisores y actúa sobre las zonas del cerebro relacionadas a la memoria y a la cognición. La escopolamina se sustrae de la belladona (Atropa belladona).

El uso de la escopolamina para delinquir ha sido documentado en España y en Colombia. En México su uso comienza a ser un fuerte rumor. Aún si no fuera cierto, la escopolamina sería sólo una de las más de 500 drogas que han surgido entre 2009 y 2014, según la Comisión Nacional de Adicciones Mexicana. Entre ellas, la flakka, un alucinógeno sintético, droga supuestamente consumida por la modelo colombiana Stephanie Magón antes de su muerte en la colonia Nápoles, en la Ciudad de México.