Hace casi un año que las imágenes de miles de refugiados, sirios en su mayoría, ocupaban las portadas de todos los medios de comunicación del mundo. Ciertamente, la coyuntura venía de años atrás, pero tuvo su punto álgido en ese momento. La vorágine de información, estadísticas, opiniones e historias de personas con un pasado, un presente y, lo en lo que la suerte les permita, un futuro, se entremezclaban **ante una opinión pública muy dividida**. El debate entre la humanidad y la protección de las fronteras de los países [-atentados de por medio-](https://hipertextual.com/2015/11/origen-atentado-francia) empañaban la realidad de la situación.

Hoy, lamentablemente, hay que seguir hablando de los refugiados sirios. El saldo migratorio de Alemania ha alcanzado su máximo histórico, creciendo un 46% respecto al año pasado; miles de personas han pedido entrar y tener una vida dentro de las fronteras germanas. Y sin embargo, el volumen ha decaído en las últimas semanas: las normas, mucho más estrictas, impuestas por el gobierno y los cierres fronterizos han hecho que las cifras se relajen. Ya no hay hueco para mucha humanidad en los debates políticos.

Niños refugiados sirios - EuropaPress.es

## No había mejor lugar que en Berlín

Estos días se celebra en la capital alemana el evento de innovación para emprendedores Tech Open Air 2026 (TOA) por quinto año consecutivo. Como no podía ser de otra manera, uno de los temas a tratar debía ser la coyuntura de los refugiados sirios y su relevancia para el mundo de las startups. Recordemos que, muchos de los exiliados, contaban con su empresa en Siria y, por las circunstancias, han tenido que dejarla atrás; Global Entrepreneurship Monitor ya apuntaba que Alemania se vería beneficiada, a medio y largo plazo, de esta nueva fuerza emprendedora. Pero para llegar a ese punto es necesario que, de momento, sean los emprendedores los que les ayuden a ellos.

>"Mi familia y yo llevamos viviendo nueve meses en Berlín, y hora mismo estoy estudiando Ingeniería mecánica a través de la universidad on-line. Pero antes de esto pasé ocho meses en Turquía huyendo de Siria. Con mi familia recorrí Grecia, Macedonia, Austria... pasando días o semanas en sitios diferentes. Pero siempre huyendo de la guerra de Siria."

Esta podría ser la historia de cualquier chica de familia acomodada de Siria que ha tenido que hacer un giro en su vida de 180 grados. Pero es la historia de Sajida Taya, una muchacha siria de veinte años que ha sido acogida por uno de las becas de Kiron; una universidad enfocada a la ayuda a esos cientos de jóvenes que buscan una segunda oportunidad. Porque como comenta el fundador de la compañía Markus Kressler, **"menos del 1% de los refugiados tienen acceso a educación superior"**. Ellos quieren conseguirlo a través de herramientas tecnológicas y "conectar lo digital con las cuestiones sociales" pero, sobre todo, contar con la colaboración de las miles de instituciones de enseñanza que existen en el mundo.

Alexandre Rotenberg / Shutterstock.com

## Dar las herramientas para crear una base

A día de hoy, las posibilidades que nos da un simple smartphone son infinitas, así como las startups que florecen al amparo de la innovación digital. Sin embargo, como comenta Paola Schwarz de Startupboat, "mucha gente presente en este u otro evento tiene ideas geniales, pero los que nos dedicamos a lo social abarcamos una dimensión mucho más profunda". Y aunque **mucha gente es escéptica al principio**, todos terminan quedándose y creando una gran cadena de ayuda. De hecho, Startupboat ha ido recogiendo a todos aquellos emprendedores de lo social que no han encontrado una "casa" al amparo de fondos y aceleradoras tradicionales.

En cualquier caso, todos confluyen en el mismo punto: se puede dar comida, cuestión que aborda Sebastian Stricker recogiendo donaciones a través de ShareTheMeal, y se puede dar hogar. Pero sin educación y si posibilidades para el futuro, no hay nada que hacer.

Es ahí donde muchas de las startups del mundo ya están trabajando.