Cinco años después de su lanzamiento desde Cabo Cañaveral, Juno ha conseguido su principal objetivo. La sonda de la NASA, tras recorrer 3.000 millones de kilómetros impulsada por energía solar, se ha insertado en la órbita polar de Júpiter, el planeta gaseoso más grande del sistema solar. Desde allí la nave se encargará de estudiar el interior de Júpiter, así como su origen, evolución y atmósfera, con el fin de saber más acerca de la formación de los planetas de nuestro entorno.

Júpiter nos permitirá saber más acerca del origen de los planetas del sistema solar

Juno explorará un planeta tan masivo como misterioso. Hace algo menos de 5.000 millones de años, Júpiter devoró los restos de gas y polvo que el Sol dejó tras su nacimiento. Como consecuencia, los principales componentes de este mundo son el hidrógeno y el helio, de forma muy similar a lo que ocurre en una estrella. Los ingredientes que forman parte del planeta, junto a su tamaño, trescientas veces superior al de la Tierra, indican que Júpiter fue el primer mundo que se formó tras el origen del sistema solar. De ahí que conocer su estructura, historia y evolución nos ayude a saber más acerca de la creación del resto de planetas.

Para lograr estos objetivos, la NASA ha invertido más de 1.130 millones de dólares en esta misión. Conseguir alcanzar Júpiter ya es todo un hito, dado que se trata de la sonda que más distancia ha recorrido siendo "alimentada" únicamente de energía procedente del Sol. Pero sobrevivir explorando este planeta gigantesco no será una tarea sencilla a partir de ahora. Júpiter cuenta con un campo magnético 20.000 veces más poderoso que el terrestre, generando "cinturones" de radiación que explican sus intensas y coloridas auroras y que podrían poner en peligro la nave. Por ello Juno va encapsulada en una "caja" de titanio de un centímetro de espesor. Así logrará evitar el continuo bombardeo de partículas aceleradas a velocidades cercanas a las de la luz.

La misión Juno, que durará hasta febrero de 2018, se enfrentará a los peligrosos "cinturones" jupiterianos de radiación

La llegada de Juno a Júpiter marca el inicio efectivo de su trabajo de exploración. La sonda norteamericana realizará 37 órbitas alrededor del planeta gaseoso, una actividad que se prolongará hasta febrero de 2018. Así, la misión tendrá una duración cercana a los seis años y medio, con el fin de transformar la mitología en ciencia. Tal y como sucedía con el dios romano Júpiter, el planeta se envuelve en un "velo" de nubes que ha dificultado su observación y estudio durante décadas. La historia nos enseña que sólo Juno, la esposa de Júpiter y diosa de la maternidad, era capaz de penetrar su nubosidad para discernir su verdadero carácter. Ahora la misión de la NASA tratará de imitar esta historia de la cultura clásica, atravesando el mar de nubes que envuelve al planeta gaseoso para conocer más acerca del nacimiento de los planetas que forman parte del sistema solar.