Esta semana ha llegado a Donostia-San Sebastián el que se ha convertido en la primera ruta protagonizada por autobuses autónomos, un hito increíble que llega con dudas y saltándose probablemente varios pasos para que los usuarios nos sintamos cómodos en un coche que no controla nadie.

El Parque Científico y Tecnológico de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián son los organismos que han querido lanzarse a la piscina con una propuesta temporal y que sirve solo como banco de pruebas para el futuro. Ahora: ¿tenemos que ser los usuarios los que hagamos este tipo de tests? Bajo mi opinión no. Y hay que dejar una cosa clara, un accidente provocado por un coche autónomo no es grave si sucede bajo supervisión experta.

En Estados Unidos, y otros países, las pruebas sobre conducción autónoma las hacen los fabricantes con sus pilotos, ingenieros y desarrolladores y siempre bajo una estricta supervisión legal y de autoridades estatales. ¿Y esto por qué? Porque en caso de fallos, y pueden producirse porque hablamos de una tecnología que está en pañales, hay que tomar decisiones y determinaciones, no vale con sacar coches, o autobuses en este caso, que puedan conducir solos y dejarlos en la carretera para que los usemos.

Este proyecto estará activo durante 3 meses para poder sacar conclusiones, no es una línea regular.

La tecnología será vital para el desarrollo sostenible y la reducción de la contaminación tanto acústica como medioambiental en las ciudades pero tenemos que ir paso a paso.

Si algo están haciendo muy bien los fabricantes de automóviles es ir educando a los conductores otorgando cada vez más funciones al coche, tareas que hacen de la conducción una tarea cómoda y más segura que evita accidentes. Pero no han puesto todavía sobre las carreteras coches autónomos porque el resultado puede ser desastroso.

autobuses autonomos
El autobús autónomo que podrás ver estos días en Donostia-San Sebastián.

En la conducción autónoma los expertos avisan que no solo vale con hacer que funcione, esto es rápido, pero hacer que sea eficaz e infalible es extremadamente complejo y más si tienen que convivir con coches conducidos por personas.

Los autobuses autónomos en Donostia-San Sebastián que recorrerán un tramo de ida y vuelta de 2 kilómetros desde las 7.30 horas hasta las 19.30 horas de forma ininterrumpida de lunes y viernes estarán siempre supervisados por un conductor para evitar accidentes y poder tomar el control en caso de emergencia. Esto es que los responsables saben que su tecnología no está lista para la producción. Pero no solo eso, es una tecnología en una fase muy temprana de pruebas y quieren que los ciudadanos les hagamos los test que muchos fabricantes están realizando en ciudades como MCity para perfeccionar todo lo posible sus sistemas.

autobuses autonomos

Circularán tres unidades durante estos tres meses.

Pero Donostia-San Sebastián no es la primera ciudad europea en recibir este tipo de proyectos, antes fueron Oristano (Italia), Lausanne (Suiza), La Rochelle y Sophia Antipolis (Francia) Trikala (Grecia) y Vantaa (Finlandia).

En mi opinión es pronto para los coches y autobuses autónomos pero sobre todo las pruebas deben realizarse bajo supervisión especializada en conducción autónoma y más si va a tratarse de un servicio público. Aquí no hablamos de un fabricante con permiso para circular con coches autónomos en España conducidos por sus pilotos sin ofrecer un servicio de transporte sino que estamos ante un banco de pruebas que puede ser peligroso porque es un servicio público.

Imagina que se produce un accidente importante consecuencia de la inmadurez de la tecnología: la opinión pública se echaría encima de este tipo de movilidad y lo haría con razón, quizá no sea el momento aún de los autobuses eléctricos, es el momento de los autobuses eléctricos, solo eléctricos.

Y último tip: este tipo de pruebas en entornos reales son fundamentales pero con la tecnología mucho más probada para analizar qué opina el usuario y cómo reacciona ante los autobuses autónomos tras haber pasado un periodo de aprendizaje como el que estamos viviendo en la actualidad.