El regreso de Scott Kelly a la Tierra era una de las noticias más esperadas. El astronauta completaba así 340 días en órbita dentro de la misión Un año en el espacio de la NASA. Esta iniciativa tenía como objetivo comprender el impacto de los viajes espaciales de larga duración sobre los cosmonautas y, en particular, determinar los efectos de la gravedad cero y la radiación. El primer dato difundido después de la vuelta a la Tierra de Kelly ha causado sorpresa. El norteamericano ha aumentado su estatura en cinco centímetros.

A pesar del revuelo generado, la noticia no es nueva. Un estudio de la NASA de 2013 ya señalaba que los astronautas crecían un 3% en órbita como consecuencia de los efectos de la microgravedad. Tras regresar a nuestro planeta, los cosmonautas recuperan su estatura normal. Pero el dato es, sin duda, intrigante. ¿A qué se debe el cambio en la altura? ¿Puede tener consecuencias sobre la salud de los habitantes de la Estación Espacial Internacional?

Los astronautas crecen un 3% a bordo de la ISS

Con el objetivo de responder a estas preguntas, la NASA lanzó el proyecto Spinal Ultrasound hace ahora tres años. Diversos experimentos de esta investigación pretenden recoger mediante el dispositivo Ultrasound 2 datos cuantitativos sobre el cambio en la estatura de los astronautas. Los resultados del estudio podrían ser aplicados para mejor la comodidad de los cosmonautas a bordo de la ISS, además de ofrecer pistas interesantes para las personas que continúan en la Tierra y que sufren de molestos dolores de espalda.

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Los astronautas Luca Parmitano y Chris Cassidy utilizando el dispositivo de ultrasonidos de la ISS. Fuente: NASA (Wikimedia)

Un trabajo que, en palabras de Scott A. Dulchavsky, líder de la investigación, supone un gran desafío pues nunca se habían realizado pruebas de ultrasonidos tan complicadas dentro de la Estación Espacial Internacional. Los resultados de los estudios sobre el organismo de Scott Kelly también permitirán a las agencias espaciales preparar mejor viajes más largos, como los que podrían planificarse, por ejemplo, si algún día se envía una misión tripulada a Marte.

¿Decrecemos por la gravedad?

El cambio en la estatura de Scott Kelly a bordo de la ISS nos plantea un nuevo interrogante. ¿Acaso decrecemos en la Tierra por efecto de la gravedad? O, como cantaran Fito y Fitipaldis, "dos ancianos encorvados parece que la tierra los llama". ¿Es cierto que nuestra altura se reduce a medida que nos hacemos mayores? ¿Quizás nos volvemos más bajitos durante diferentes horas del día? La respuesta a ambas preguntas es afirmativa, pero por razones diferentes.

Una vez que cumplimos cuarenta años, nuestra estatura decrece una media de 2,54 centímetros En el primer caso, es cierto que los ancianos se "encogen". El envejecimiento está asociado también con la aparición de la osteoporosis. Esta enfermedad provoca una pérdida de la masa de nuestros huesos, que se vuelven más frágiles. Como consecuencia, según explican desde la Fundación Nacional de Osteoporosis de Estados Unidos, se desarrollan síntomas como las fracturas óseas, la reducción de la estatura y la cifosis, denominación que se emplea para hablar de la curvatura de la columna vertebral. De hecho la pérdida de altura puede indicar roturas de huesos asintomáticas y la presencia de osteoporosis en pacientes no diagnosticados, según un estudio publicado en la revista Bone en 2011.

Envejecer, según la Universidad de Harvard, hace que perdamos una media de 2,54 centímetros desde que cumplimos cuarenta años. Las fracturas en la columna causan esta reducción de la estatura. Un problema que, unido a la cifosis, puede causar problemas de espalda y pérdida en la capacidad respiratoria de los ancianos. Para remediarlo, los expertos recomiendan mejorar nuestra postura y practicar ejercicios físicos que fortalezcan los músculos de la espalda. En general, mantenerse activo es la mejor forma de mantener nuestros huesos en una condición óptima, además de no olvidarnos de tomar calcio y vitamina D.

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Ocskay Bence | Shutterstock

¿Pero la gravedad puede reducir nuestra altura? Por sorprendente que parezca, sí. Al acostarnos por la noche, la estatura es menor que cuando nos levantamos al día siguiente. Un estudio publicado en la revista Annals of Human Biology midió a un niño durante 328 días al amanecer y al anochecer. Los resultados del trabajo demostraron que el chico veía reducida su altura en casi un centímetro, una disminución similar a la encontrada en tres mediciones realizadas después de que el joven se echara siestas de dos o tres horas. Es importante destacar, sin embargo, que estas conclusiones se obtuvieron al analizar a un único voluntario y no a una muestra más grande como para que la reducción de un centímetro sea extrapolada a toda la población.

Durante el día nuestra estatura puede disminuir de 1 a 2,5 centímetros por la presión que ejerce la gravedad sobre la columna vertebralLa variación diurna de la estatura, algo que también ocurre con el peso, se debe a la presión que ejerce la gravedad sobre nuestra columna vertebral. Durante el día, la distancia entre las vértebras se reduce, el tejido de los discos se vuelve más elástico y el agua también se reduce, como apuntaron científicos de la Universidad de Bristol. Como consecuencia, las vértebras de la columna se "comprimen" provocando una disminución de nuestra altura. Pero estos cambios se recuperan durante la noche e incluso tras dormir una siesta, donde recuperamos la estatura normal. Las variaciones, según señala Francis Villatoro en su blog, también son responsables de que los niños crezcan después de una enfermedad -a consecuencia, como podríamos suponer, de largos reposos en cama-.

Las diferencias en nuestra estatura, provocadas por las modificaciones en la columna vertebral, aparecen tanto en el astronauta Scott Kelly como en nosotros mismos durante el día o cuando nos hacemos mayores. Las razones son, sin embargo, diferentes. El impacto de la gravedad o de la microgravedad puede causar un aumento o una reducción de nuestra altura. Sin embargo, las personas mayores "encogen" como consecuencia del propio envejecimiento y de los problemas óseos asociados. Pero el estudio de estas curiosidades, como los impulsados en la ISS, puede mejorar el cuidado de la salud para evitar, por ejemplo, los dolores de espalda.

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