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Burnout: qué es el síndrome del quemado y cómo evitarlo

Por el 28 de diciembre de 2015, 22:29

Si odias los lunes, te sientes constantemente fatigado en el trabajo, y sientes que nada de lo que haces tiene sentido, podrías estar sufriendo de burnout.

Todos tenemos días en los que nos sentimos aburridos o sobrecargados en el trabajo, en los que sentimos que nuestro esfuerzo para cumplir todo lo que se espera de nosotros no obtiene recompensa. Sentirse así de vez en cuando es normal. Si te sientes así la mayor parte del tiempo, podrías estar sufriendo de burnout, también conocido en castellano como "síndrome del quemado". El burnout es una de las mayores causas de infelicidad laboral, y sus consecuencias pueden terminar extendiéndose a la vida personal y a la salud. Pero este síndrome puede ser curado, y también prevenirse.

El síndrome del quemado es un estado de agotamiento mental, emocional y físico causado por el estrés prolongado y excesivo, que sobreviene cuando te sientes sobrecargado e incapaz de satisfacer lo que se espera de ti: este estrés continuo ocasiona que pierdas el interés y la motivación por cumplir el rol que desempeñas.

Tu productividad y tu energía se reducen, dejándote con la sensación de que no tienes nada más que dar.

Si bien el burnout puede ser el resultado de mucho estrés acumulado, no es lo mismo que el estrés. Éste se genera por un exceso de presiones o demandas, que exigen demasiado de una persona, pero ésta, aunque esté estresada, aún puede imaginarse que se sentirá mejor si logra tener todo bajo control. El burnout, por otra parte, te deja sintiéndote vacío y sin motivación. Por esta razón, estar quemado es más parecido a sufrir de depresión.

En la mayoría de los casos, el burnout se deriva de tu trabajo. Cualquier persona que se sienta sobrecargada de trabajo e infravalorada está en riesgo de sufrirlo, sin importar si las labores que lleva a cabo corresponden a un trabajo de oficina o a las de una ama de casa con tres hijos. Sin embargo, otros factores pueden contribuir a causarlo, como la manera en la que manejas tu tiempo libre y tu capacidad de descansar y entretenerte.

Esto significa que las personas con tendencias perfeccionistas y con una visión pesimista del mundo tienen más tendencias a sufrir de burnout, puesto que tienden a sobrecargarse de trabajo, se les hace más difícil delegar responsabilidades en otras personas y tienen una personalidad orientada al logro, a causa de la cual es difícil sentirse satisfechos con los resultados de su trabajo, y que les dificulta aprender a relajarse.

Señales de que podrías estar sufriendo de burnout

Aprender a reconocer las señales es el primer paso para evitar y prevenir el síndrome del quemado. Las señales emocionales, como sentir que todos los días son malos o que la mayor parte de tu jornada de trabajo se va en tareas que encuentras estúpidas o que te abruman, van acompañada de señales físicas, como estar fatigado todo el tiempo, sufrir de dolores de cabeza y de espalda constantes, cambios en el apetito o en los hábitos de sueño, y una reducción en el sistema inmunológico. Ciertos cambios en el comportamiento, como aislarte de otras personas, procrastinar en exceso, o llegar tarde o irte temprano del trabajo.

El burnout puede también tener consecuencias negativas sobre tu salud. Al igual que la depresión, puede causar una baja en tus defensas y hacerte vulnerable a enfermedades como la gripe.

Cómo evitar y prevenir el burnout

La estrategia para curar el burnout o evitar que ocurra es conocida como "las tres R": reconocer, revertir y resiliencia. El primer paso es aprender a ver las señales, como las que describimos anteriormente, y reconocerlas como una advertencia de que estamos en el camino a quemarnos. El segundo paso consiste en revertir el daño causado, tomando medidas para manejar el estrés y buscando apoyo en otras personas. El último, construir resiliencia, significa que debemos llevar a cabo acciones para cuidar nuestra salud física y emocional de manera constante, desarrollando nuestra capacidad para resistir a las presiones del estrés y generando así el balance necesario en nuestras vidas.

Si piensas que podrías sufrir de burnout, considera tomarte descansos, buscar apoyo en familiares y amigos, y si llegara a ser necesario, buscar asistencia de un profesional de la salud. El burnout es un proceso gradual, que ocurre a lo largo de un período largo, pero sus síntomas empeoran más y más si no hacemos nada al respecto, y puede afectar gravemente no sólo nuestra vida profesional, sino nuestra vida personal y nuestra salud, trayendo consecuencias como adicciones al alcohol o a las drogas, depresión grave e incluso suicidio. Crear rutinas de relajación, meditar, adoptar hábitos saludables de alimentación, ejercicio y sueño, y establecer límites entre lo que podemos hacer y lo que no, puede significar la diferencia para una vida saludable.

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