Esta nueva entrega de las aventuras del agente Hunt no es la mejor que hemos visto, pero sin duda está más que a la altura y es la más madura de una franquicia que, poco a poco, ha ido virando hacia un cine de acción más adulto y al que no le avergüenza la teatralidad y la espectacularidad de la que hace gala.Sabíamos que Misión Imposible - Nación Secreta (como se titula en España) de Christopher McQuarrie iba a ser espectacular gracias a las perlas que poco a poco no ha ido soltando la propia Paramount y la producción de la cinta estos meses anteriores al estreno. Pero no sin duda no nos podíamos imaginar que la espectacularidad y la teatralidad de la franquicia iban a tener en esta nueva cinta su máximo exponente tras el salto del agente Hunt al Burj Khalifa de Dubai en la entrega anterior.

Y es que desde un primer momento, esta nueva entrega de Misión Imposible dispara toda la artillería y tiene uno de los arranques más épicos de todos los de la franquicia, algo que es mucho decir. La famosa escena de Tom Cruise colgando del Airbus A400M Atlas mientras despega es el arranque que precipita el resto de la trama, que poco a poco se va desinflando hasta cubrirse con algunos altibajos que manejan la atención del espectador. El agente Hunt aparece, salta sobre el ala y se cuelga de la puerta cuando el avión despega, demostrando una vez que sus 53 añazos no son impedimento para decir no a los extras y demostrar que sigue mucho más fresco que, incluso, en la primera entrega.

Pero vamos a lo que interesa. Ahora no tenemos un malo malísimo que quiere acabar con el mundo. En esta nueva entrega resulta que todo el mundo quiere acabar con el FMI: esta vez Ethan Hunt y su equipo están luchando contra todos. Un sindicato terrorista, el nuevo director de la CIA que quiere cerrar la agencia de Hunt y, en medio de todo ello, el gobierno británico y el MI6. Una vez más, el futuro del FMI se ve amenazada, algo que podría parecer repetitivo, pero McQuarrie (tomando las riendas de lo acontecido en Protocolo Fantasma) hace un gran trabajo sin inflar artificialmente el suspense y enseñando una línea continuista pero muy efectiva, con una trama algo más compleja que la entrega anterior pero muy bien resuelta.

McQuarrie ya ha demostrado en el pasado que es un escritor de primera línea con The Usual Suspects, y demostró sus dotes de dirección con The Way of the Gun, que por cierto también escribió su libreto. Esta es la segunda vez que trabaja con Tom Cruise, y ya se puede decir que sabe de sobra como manejar a la estrella. No sólo eso, McQuarrie demuestra con Nación secreta que sabe exactamente cómo utilizar todos los aspectos de la franquicia para la que ahora hace de embajador, e incluye nuevos elemento que maduran la forma en las que hasta ahora se contaban las Misiones Imposibles

A pesar de que, como decía al principio, el arranque de la cinta con Cruise colgado de ese A400M era complicado de superar, es difícil elegir un favorito entre todos los momentos que ofrece Nación Secreta, aunque la secuencia de la Ópera de Viena, con múltiples asesinos y el toque humorístico de Simon Pegg combinado con representación de la obra de Turandot es muy bueno, y recuerda irremediablemente al cine a espías más clásico, o sacado de cintas como The Man Who Knew Too Much, y a una suerte de Sean Connery moderno alejado de la frialdad y la seriedad de cintas como Skyfall.

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Una seriedad que combina con una espectacular persecución en moto por Marruecos que es más Misión Imposible que nunca, con la teatralidad que nos acostumbra la saga y que repite, en parte, la fórmula de la segunda entrega de la franquicia. Y es que en esta ocasión he visto un paralelismo mucho más marcado con la franquicia de James Bond que con otras entregas de la franquicia, pero lo cierto es que sus elementos se mantienen intactos.

La fuerza del villano, fabulosamente interpretado por Sean Harris, recuerda al cine más clásico de Bond y puede resultar una sorpresa para todos aquellos que busquen en esta nueva entrega la facilidad de otras películas de la franquicia. Por otro lado, el personaje femenino de esta nueva entrega despide a Paula Patton que cede todo el protagonismo a una desconocida en este tipo de cine de acción, Rebecca Ferguson, que por cierto soluciona el papel de forma magistral y es uno de los personajes más interesantes de todos los nuevos que se introducen, aunque se echan de menos algunos que hemos ido conociendo en otras cintas.

No hay escenas de amor entre los personajes de Cruise y Ferguson, pero si cierta complicidad de ser almas gemelas solitarias, que no pueden confiar en nadie y, en este sentido, el guión aporta bastante fuerza a la relación de ambos personajes, que es la que corona la cinta de principio a fin. No obstante, Nación Secreta es sin duda la película de Tom Cruise.

Su participación en la escritura del libreto lleva su nombre, aunque su paso por la cinta se siente en todo momento que está dando todo lo que tiene que ofrecer. Casi 20 años interpretando a Ethan Hunt le convierte en el dueño de pleno derecho del papel. Del resto de apartados de la cinta poco más que comentar más allá de los típico de una historia de espías sencilla. Aunque puede ser predecible, también es innegablemente entretenida y realmente emocionante.

Conclusión

Misión: Imposible - Nación Secreta es la coronación de cine de acción palomitero que madura en esta última entrega, ofreciendo una película mucho más madura que no abandona en ningún momento sus orígenes teatrales y espectaculares. Una de esas película que, aunque no vayan a cambiar la percepción del cine, se antoja casi obligatoria para todo fan del cine de acción, el suspense y las historias de espías solitarios.

El ejercicio de Christopher McQuarrie por convertir el clásico derroche de acción en algo más adulto catapulta a esta entrega como una de las más interesante de la franquicia, que en ningún momento ha perdido frescura o se le puede echar nada en cara: una cinta más que redonda si somos de los que nos gusta el cine de acción sin pretensiones.

Pros

  • La teatralidad y espectacularidad de la franquicia siguen intactas.
  • Un villano más complejo y mejor construido.
  • La banda sonora es sorprendente para este tipo de cinta.
  • Tom Cruise y sus 53 años colgado de un Airbus 400M en el aire.

Contras

  • Historia algo predecible.
  • Altibajos a la hora de contar la trama.
  • La ausencia de Paula Patton.