Nos volvemos a poner, cinco años después, en la piel de Kratos. ¿Está God of War III: Remasterizado a la altura? Os contamos qué hay tras esta reediciónGod of War III empieza con una frase de Platón. Ya desde la primera imagen que se nos presenta queda patente ese pecado que ha arrastrado siempre la franquicia, así en sobremesa como en portátiles. Y es que Santa Monica se ha tomado demasiado en serio una franquicia que quizá hubiera funcionado mejor con otro enfoque.

Pese a todo he de decir que siempre he sido muy de Kratos. Desde bien pequeño he sentido fascinación por las mitologías griega y romana con lo que un hack n’ slash en los que ir pasando por la cuchilla a Dioses y demás seres mitológicos de la Antigua Grecia me parecía un proyecto soñado. El primer God of War terminó siendo, además, un título ciertamente redondo.

Con la segunda parte se amplió el concepto y quizá se perdió algo de tino a la hora de juntar las piezas pero es más que discutible que sea la mejor entrega de la trilogía numerada, ya sea por guión (algo no muy difícil) o por llevar la acción un paso más allá.

Y entonces llegó God of War III. Con una Playstation 3 con todavía mucho que demostrar en lo que a píxeles y frames se refiere, el inicio de la tercera aventura de Kratos se convertía, por méritos propios, una orgía visual de primerísimo nivel que aún hoy, cinco años años después, sigue apabullando a quien la juega.

El tramo inicial no ha perdido ni un ápice de épicaPero volvamos a lo del enfoque. Leía en Anaitgames que durante el desarrollo del primer God of War tuvieron en mente el añadir pequeños gags que aliviaran el tono trágico y trascendental de la aventura de Kratos. Se habla, por ejemplo, de la inclusión de una suerte de hada ayudante cual Navi en Ocarina of Time a la que, harto por su insistencia, Kratos despedazaría en los primeros compases del juego. Una forma de refrescar una historia que, aun narrando una cruenta venganza, sobrevalora su dramatismo.

Igual que una película transgresora en el momento de su estreno no causa el mismo efecto con el paso del tiempo, son muchos los videojuegos que, de un modo u otro, pierden vigencia conforme avanzan los años. La franquicia God of War sigue siendo disfrutable pero, sin duda, es una a la que el paso del tiempo no le ha sentado todo lo bien que cabría esperar.

God of War III: Remasterizado sirve para advertirlo: una cámara incómoda para los tiempos que corren o esa seriedad impostada e inmadura no han envejecido como nos gustaría (lo de enseñar muchas tetas y mucha sangre para considerarse un “producto adulto” no es lo que fue) mientras que, en un plano subjetivo, entraría una profundidad justita como hack n’ slash que, en mi caso, aprecio como elemento diferenciador para con la corriente oriental del género.

Y es que si nos ponemos puristas, la de Santa Monica siempre ha sido una franquicia que ha apostado por un enfoque simplista en un género no excesivamente prolijo cuyos exponentes, como Bayonetta y Ninja Gaiden Black, son demenciales monumentos a la dificultad y la técnica. Por estética y profundidad, las aventuras de Kratos son una entrada al género mucho más accesible y apta para un rango mayor de público.

Con todo, God of War III sigue siendo un título tan disfrutable como hiperbólico. En su objetivo de llevar los pilares sobre los que se cimenta la franquicia al extremo (quedando cerca de peligrosos precipicios) nos ofrece un maremoto de acción en el que dejar claro que Kratos todavía podía ser más despiadado y brutal que en anteriores entregas. Quizá su recta final sea el punto más objetivamente criticable, tanto en 2010 como hoy por hoy: después de alrededor de diez horas recorriendo escenarios tan majestuosos como bien concebidos nos encontramos con una conclusión apresurada y sin el mimo que cabría esperar. Un cierre del todo agridulce y un tanto insatisfactorio.

Dicho todo esto, no hay que olvidar que hablamos de una versión remasterizada. Aquí el trabajo de puesta al día por parte de Wholesale Algorithms ha sido justo y poco inspirado: están ahí unos 1080p y 60fps que le sientan de maravilla a Kratos pero, también, encontramos unas cinemáticas pre-renderizadas que no se han actualizado y estropean el conjunto. Lo que hace cinco años desencajaba mandíbulas es hoy en día un proyecto menos sorprendente, máxime sin el trabajo adecuado en terrenos tan relevantes como la iluminación, los efectos de partículas y, por encima de todo, ciertos modelados y texturizados.

Con recopilaciones como la Halo: The Master Chief Collection y Rare Replay en la calle y otras como Uncharted: The Nathan Drake Collection a la vuelta de la esquina es inevitable que este trabajo de puesta al día parezca, a todas luces, insuficiente. Hablamos de un único juego (seguro que no soy el único que hubiera agradecido enormemente la inclusión de las dos primeras entregas) y pese a que la excusa de ser un producto orientado a todo aquel jugador que no fuera poseedor de Playstation 3 puede sonar convincente, sería inexplicable entonces la ausencia de Ascension. Estamos ante una única entrega, sin el mimo que merece y sin más «adornos» que un cada vez más habitual modo foto y el añadido de los pequeños DLC lanzados en su momento. Las sensaciones que quedan, pues, son las de un producto de relleno realizado con prisas.

Conclusión

Pese a la perdida de vigencia de algunos aspectos de la fórmula sobre la que se construye la franquicia God of War, su tercera parte sigue siendo un hack n’ slash sumamente disfrutable: accesible, directo y brutal. Se agradecen la puesta al día en cuanto a resolución y frames por segundo y la inclusión de un modo foto y los escuetos contenidos descargables pero estamos ante una remasterización, en temas técnicos y de contenido, insuficiente.

Pros

  • Hack n’ slash tan directo como brutal
  • Los 1080p y 60fps sientan de maravilla
  • El Modo Foto es un añadido interesante

Contras

  • Flojo a nivel argumental y de enfoque
  • Falta de mimo en aspectos técnicos (escenas pre
  • renderizadas, efectos, etc.)
  • Se echa de menos una remasterización más completa (otras entregas, making
  • of, edición más cuidada, etc.)

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