Koons Crooks fue un joven californiano y prometedor programador que vivió el esplendor y la caída de las punto com en la década de los noventa. Curioso trabajador entregado en cuerpo y alma a su carrera y con varias empresas de Internet creadas y cerradas a sus espaldas, Koons decidió encontrarse a sí mismo recorriendo los parques naturales de Estados Unidos.

El joven, en un arrebato de locura, decide irse a vivir a un volcán en Bolivia con la única compañía de una familia de vicuñas, una muda de ropa, un portátil que funcionaba con energía solar, un sistema de conexión wi-fi fabricado por él mismo, una fotografía de Vannevar Bush, uno de los promotores de la bomba atómica, un Ipod con una sola canción, "Even Flow", y una extraña selección de libros entre los que estaba "Chez Panisse Vegetables" de Alice Waters.

Desde su bastión en Bolivia ve como nace el boom de las startups y cómo se promociona el espíritu emprendedor con mensajes de ánimo vía Twitter por parte de los fondos de inversión. Koons podía pasar días leyendo infinidad de mensajes de 140 caracteres, pero nunca retuiteó o escribió un algún mensaje. Simplemente los coleccionaba, apuntándolos en un cuaderno de bitácora: "Sé tu mismo con intensidad pasional" o "Las buenas historias siempre vencen a las buenas hojas de cálculo" son algunos de sus preferidos.

Al final, y con el paso de los años, el joven muere y es encontrado por alguien que recoge algunos de sus documentos y los envía a alguien de Anonymous, el cual termina publicando la historia.

Uno de los que recibió el texto lo escaneó para intentar encontrar al autorEste es el resumen de "Iterating Grace", la historia que algunas periodistas y escritores estadounidenses se han encontrado en su buzón. El remitente: desconocido. Algunos incluso estaban remitidos a personas conocidas por sus destinatario en una suerte de juego de "quién es quién", que sin embargo, al final han terminado asegurando que ellos no lo han enviado, pero que demuestra que el que lo ha escrito les conoce y que se ha tomado las molestias de acudir en persona a cada uno de los buzones afortunados.

El cuento, que apenas supone 20 páginas de las cuales la mayor parte son dibujos de vicuñas y tweets con mensajes positivos, solo cuenta con 140 copias, curiosamente las mismas que caracteres tiene un tweet. Supone una crítica mordaz no solo al mundo de las punto com, también al arrasador sector de las startups y la vida que llevan aquellos que residen y triunfan en Silicon Valley, definiendo a los que participan en ellas como "ejércitos de hormigas" o "trabajadores a los que solo les quedó abatimiento y deudas". Sin embargo, el protagonista no ceja en su atracción por la economía emprendedora siendo esta una de las razones de su curiosa residencia:

"Koons encontraba la economía de las punto com como algo vibrante, y las startups eran una forma de ejercicio espiritual. Por eso quería vivir la experiencia de nuevo, pero esta vez de una forma pura, sin guantes."

Alexis Madrigal, uno de los periodistas que recibió el escrito, escaneó y subió el texto a Internet con el fin último de encontrar al autor. Hasta la fecha no hay ninguna evidencia de quién es, salvo las sospechas infundadas de los que sí que han recibido las copias.

Podría tratarse de la obra de un escritor con una fina pluma dedicada a la sátira, pero que no dejaría de ser algo artístico, de alguien muy metido en el mundo de las startups y fondos de inversión con un curioso sentido del humor, o quién sabe sí es una elaborada campaña publicitaria de alguna empresa con mucha imaginación. Lo que sí es cierto es que de momento solo tenemos al loco del volcán con su portátil solar...