volcanes de lodo

La primera vez que oí hablar de ellos no me sentí para nada impresionado. Hasta que vi uno en directo. Imaginad una pequeña montaña de la que baja una ligera corriente de agua sobre un suelo agrietado. Se huele a metano por todas partes aunque el olor no es especialmente desagradable. De pronto aparece un poco de vapor de agua en lo alto de la colina y antes de que te pares a entender que está pasando, una bola de fuego enorme aparece lanzando litros de lodo caliente por todas partes. Enseguida tienes que correr de un lado para otro huyendo de una masa de barro lento y viscoso que comienza a bajar, añadiendo una capa más al pequeño volcán, mientras esquivas los restos arrojados al aire. Así es el comienzo de la erupción de los volcanes de lodo, que puede durar apenas unos minutos, horas o incluso días. Tras investigar un poco, me di cuenta de que aquellos pequeños volcanes no se encontraban en una zona tectónicamente activa. ¿Entonces? ¿De donde vienen estos volcanes de lodo? Tras seguir profundizando en el tema me di cuenta de que estas formaciones que pasan casi desapercibidas tienen mucha importancia para la vida. Vamos a verlo.

¿Cómo se forman los volcanes de lodo?

Los volcanes de lodo en realidad no están relacionados con verdaderas formaciones volcánicas (a excepción de unos pocos). En realidad, estos conos están relacionados con los yacimientos de gas que se encuentran en el subsuelo. Sobre ellos hay una capa arcillosa y varias fuentes acuíferas. Las bolsas de gas pueden empujar hacia arriba, abriendo surcos y grietas. En muchas ocasiones, estas salidas de gas aparecen en la superficie como depósitos de lodo formados por el agua y la arcilla hidratada de capas más bajas. Cuando el gas se pone en contacto con el oxígeno, debido a la composición y presión, puede comenzar a arder en un ligero estallido que expande aún más los gases en el interior del cono y la bolsa. Ya tenemos la erupción en marcha. En otras ocasiones, los volcanes de lodo no pasan de ser lagunas burbujeantes donde los gases se escapan lentamente hacia la superficie.

Por ejemplo, la laguna de Guanoco, en Venezuela, es la mayor reserva natural de asfalto, producida por una emanación de gases en una mezcla con poca arcilla. Lagunas de este tipo son, también, las famosas piscinas de brea de Trinidad. Pero, aunque estas formaciones son asombrosas, lo más impresionante es ver un volcán de lodo en acción. Es asombroso como una montaña de barro puede estallar de pronto y in aviso levantando columnas de litros y litros. Estas suelen hacer crecer aún más el pequeño volcán, el cual no suele ser especialmente alto (aunque hay algunos bastante impresionantes). Para encontrarlos normalmente hemos de ir a zonas llanas y geológicamente poco activas (a excepción de los volcanes de lodo de Wyoming) ya que las bolsas de combustible y gases no aparecen en zonas volcánicas reales. Además, necesitan de un terreno arcilloso, como explicábamos, y este es típico de una cuenca de sedimentación y no de zonas montañosas jóvenes. Podemos ver volcanes de lodo en Venezuela, Colombia, Italia, Rumania, Azerbayán o el oeste de Estados Unidos.

Grandes protagonistas de la vida

Más allá de lo curiosos que resultan los volcanes de lodo, estas formaciones tienen una importancia crucial en la formación de la vida. Bueno, siendo claros, cualquier lugar geológicamente activo con presencia de agua resulta verdaderamente importante para la vida. Pero siendo más concretos, los primeros inicios de vida, muy probablemente apareciesen en géiseres y charcas como las que se producen en los volcanes de lodo. Estos ambientes son perfectos para el desarrollo de la vida unicelular, que fue el comienzo de toda nuestra existencia. La energía necesaria para las reacciones químicas adecuadas la aporta el calor natural de la formación; el medio para que ocurran es el agua que contienen; y por último, los componentes químicos presentes como el carbono o el nitrógeno o el azufre son los que terminan formando todas nuestras estructuras (y la de cualquier célula). Por ello, se buscan formaciones parecidas en otros planetas. Si Los volcanes de lodo proporcionan energía en forma de calor, agua como medio y los componentes químicos necesarios para que se forme la vidaconsiguiésemos hallar volcanes de lodo en Marte, por ejemplo, ese sería el lugar adecuado para buscar vida extraterrestre.

El planeta rojo es geológicamente frío y poco activo, según lo que sabemos. Esto quiere decir que hay "poca energía" en forma de calor. Sin embargo, las bolsas de gases y los volcanes de lodo serían una formación asequible para el planeta y un lugar perfecto para darle una oportunidad a la vida. Por otro lado, la formación de gases como el metano suele ser producto de organismos vivos, por lo que puede servir para señalar algo más que un buen caldo de cultivo. Hasta el momento no hemos encontrado volcanes de lodo en Marte ni en ningún otro planeta. Los volcanes de lodo han tenido una importancia cultural nada desdeñable. No es de extrañar, ya que son bastante espectaculares y se asocian, en cierta medida, tanto a la vida como a la muerte.

Desde los baños curativos de barros a las criaturas atrapadas en los lodos y asfaltos, la relación de los volcanes de lodo con la vida (o su fin) no ha pasado desapercibida en las culturas que han vivido cerca de estos. A día de hoy, los volcanes de lodo se estudian desde un punto de vista geo-biológico aunque no deja de haber quién cree poder sacarles partido energético a estas formaciones. También son un punto de interés de extracción de combustibles, aunque el terreno en sí suele resultar difícil o poco práctico para hacer una prospección. En cualquier caso, los volcanes de lodo son, en muchas ocasiones, unos grandes desconocidos. Pero si tienes la oportunidad de ver alguno, sobre todo si lo ves en acción, lo dudes. Probablemente les debamos más de lo que pensamos.

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