Al igual que muchas personas, a la hora de clasificar smartphones no los suelo clasificar por marcas o sistemas operativos, los clasifico por precio. Es algo lógico: no todo el mundo puede permitirse pagar 700 o más euros por un terminal de gama alta, e incluso aquellos que sí pueden se lo piensan dos veces antes de pagarlos, ya que es un desembolso de dinero bastante importante para algo que podría hacer un smartphone de un tercio de su valor. Por ello, la pregunta es obligada ¿qué tienen los smartphones de gama alta para ser clasificados como tal?

La absurda guerra de las especificaciones

Procesadores de ocho núcleos, la misma memoria RAM que ordenadores de gama baja, un incremento en la resolución de las pantallas jamás visto... Muchos podrían pensar que los gamas altas vienen íntimamente relacionados por especificaciones superiores a la de su vecino, pero si nos paramos a ver un momento, vemos que esto no es así. Comparemos dos de los procesadores más importantes del momento: el A8 del iPhone 6 contra el Exynos 7420 del Galaxy S6. Mientras que el Exynos destroza al A8 en procesamiento multi-core (algo obvio, dado que son ocho núcleos contra dos), si vemos los datos de un sólo núcleo el A8 supera al Exynos. En resumen, el ejemplo perfecto de que los números no son lo más importante.

Con un procesador dual-core a 1.4 GHz y 1 GB de RAM, el iPhone 6 ofrece un rendimiento similar a smartphones con unas especificaciones ampliamente superiores. ¿Casualidad?
Con un procesador dual-core a 1.4 GHz y 1 GB de RAM, el iPhone 6 ofrece un rendimiento similar a smartphones con unas especificaciones ampliamente superiores. ¿Casualidad?

Concretamente, se trata de tener la mejor combinación de hardware y software para ofrecer un smartphone no potente, sino equilibrado tanto en rendimiento como en consumo: de nada me sirve un smartphone con una capacidad de procesamiento superior a un ordenador si luego la batería me va a durar menos de medio día, y los números altos no ayudan a esto en absoluto, y más cuando la tecnología en baterías está tan estancada. Evidentemente, en el caso del Exynos ayuda su arquitectura de 14 nm para un menor consumo, pero probablemente ningún fabricante en Android llegue al nivel de simbiosis que tiene el hardware y software de Apple. Que se encargue ella sola de todo tendría que tener algo positivo, ¿no?

Materiales premium... a veces

Esta parece fácil, ¿no? Un smartphone de gama alta debe tener unos materiales de primera línea, el equivalente de cuero italiano en los asientos de un Ferrari, y materiales como plástico mate o transparente quedan relegados a gamas medias y bajas. Sin embargo, esto no ha sido siempre así: mezclas de aluminio y plástico en el Lumia 930 y plástico predominante en todos los Samsung Galaxy hasta el Galaxy S5 así como en el iPhone original o el iPhone 3G. Entonces qué respuesta es correcta: ¿plástico o aluminio?

Galaxy S5
A pesar del plástico en el Galaxy S5, su status de gama alta debido al pedigrí de su marca y su buen rendimiento es innegable.

En este caso la respuesta depende de dos factores: la percepción individual de cada usuario y las modas seguidas por los fabricantes. Un usuario no tiene por qué considerar su smartphone premium sólo por su material si su rendimiento es excelente (véase punto anterior), pero en mi caso particular diré que el tacto del aluminio le da una sensación de resistencia y buena fabricación imposible de replicar en un smartphone de plástico, y estoy seguro que muchos coincidirán conmigo en este aspecto. En cuanto a las modas de los fabricantes, quizás dentro de unos años volvamos al plástico como material predominante, como vimos en la época previa al mundo de los smartphones. Ya se sabe, el cliente siempre tiene la razón.

More than a feeling

Como la canción de Boston, distinguir un smartphone de gama alta del resto de la manada se trata de algo más que simple feeling. Que te guste a ti sólo no lo convierte automáticamente en gama alta, y su rendimiento debe complacer a cualquier tipo de usuario, desde aquel que sólo usa cuatro aplicaciones a aquel que hace depender su vida laboral en un smartphone. Su cámara debe ser excelente en todo tipo de situaciones y con todo tipo de usuarios, la pantalla ser tan buena que deje atrás las cifras y sea capaz de convencer a todos los usuarios por igual, y la fluidez ha de ser consistente a lo largo de todo el sistema, tanto para una aplicación cualquiera como para un juego exigente.

A pesar de su buen diseño, el rendimiento del One M9 lo sitúa un paso por detrás del resto de terminales. ¿Su precio? Del mismo rango que el S6 o el iPhone 6.
A pesar de su buen diseño, el rendimiento del One M9 lo sitúa un paso por detrás del resto de terminales. ¿Su precio? Del mismo rango que el S6 o el iPhone 6.

No negaremos que a veces las propias compañías abusan de este status de gama alta para algunos smartphones que, obviamente, no lo son. De hecho, esta diferenciación entre gama alta, gama media y gama baja es simplemente una forma de clasificación ante la masificación de este mercado y que, de paso, fomenta discusiones en Internet con defensores y detractores de un determinado smartphone. ¿Mi consejo? Mire bien el smartphone en conjunto y no simplemente las especificaciones o el diseño por separado. Un buen smartphone es una unión de múltiples factores, y no hay ninguno que por separado lo eleve a dicha categoría.