La reducción del peso de los coches es una obsesión para los fabricantes. Si damos un vistazo a cómo eran los coches hace 10 años te das cuenta que un compacto, un coche como el Ford Focus, podía llegar a pesar hasta 1.400 o incluso 1.500 kilogramos, todo un handicap. Era una época en la que el combustible estaba muy barato y no importaba que el coche consumiera 8 litros a los 100. Ahora sí.

Este aumento de peso, en la década de los 90 cuando un coche sobrepasaba los 1.000 kilogramos, se decía que le sobraba peso, se debía a una mejora muy importante en la rigidez del coche. En 20 años se llegó a un tope: 1.400 kilogramos, un peso que hacía imposible a los coches reducir su consumo, pero se debía seguir mejorando la seguridad de los ocupantes del vehículo ante una colisión. De esta idea nace el concepto de innovación en nuevos materiales, como la fibra de carbono o las aleaciones de aluminio. Pero Ford quiere dar un paso más y ha confirmado su fuerte apuesta por investigar nuevos materiales que hagan posible reducir hasta un 25% el peso de sus actuales vehículos.

Este objetivo será posible gracias a una nueva colaboración entre Ford y DowAksa, que investigarán de forma conjunta para desarrollar técnicas de fabricación para grandes volúmenes. Ambas compañías contarán con el respaldo del Departamento de Energía de Estados Unidos en esta búsqueda por conseguir vehículos más eficientes.

Ford tiene también un centro de innovación en Alemania, que está trabajando en cómo reducir el tiempo de ciclo para los componentes de fibra de carbono y analizar la fatiga por corrosión en juntas con metales y carbono reforzado con plástico.

Los componentes de fibra de carbono se han utilizado en aviación y en coches de competición durante décadas porque ofrecen una gran resistencia con un peso sumamente bajo. Es posible crear componentes específicos con propiedades de resistencia a medida, creándolos tan rígidos o flexibles como sea necesario para una determinada aplicación.

La creación de vehículos más ligeros es una parte muy importante del Plan de Sostenibilidad de Ford para reducir el consumo de combustible y las emisiones. Entre los productos actuales que aplican esta filosofía de peso ligero está el Ford Fiesta, que utiliza acero al boro ligero de gran resistencia. El nuevo Ford F-150 una aleación de aluminio de alta resistencia que se utiliza en el ejército, para ayudar a reducir el peso total a unos 300 kg, lo que nos devuelve una mejora en el consumo estimada en hasta un 29 por ciento, dependiendo del motor y de la configuración de la transmisión en el ciclo combinado, junto con los mejores ratios de carga útil y remolque de su clase.

Y los deportivos son un claro ejemplo. Hace pocas semanas Ford presentó el nuevo GT, un supercoche que hace uso del aluminio y la fibra de carbono para rebajar el peso y poder ofrecer unas prestaciones de coche de carreras a sus ocupantes. Este es el camino a seguir, reducción de peso, mejora de la seguridad y una rebaja importante en materia de consumos.