Dan Winters es un fotógrafo que tuvo la oportunidad de ser partícipe en primera persona del lanzamiento de transbordadores como **Discovery, Endeavor y Atlantis**. El proceso de fotografiar un hecho tan único e irrepetible conlleva una gran preparación para evitar que todo el instante no pueda ser correctamente capturado. El autor ha revelado a Wired cómo es experimentar la labor de ser fotógrafo en un lanzamiento espacial, un trabajo tan singular como dificultoso.

Según el autor, su primera experiencia con la fotografía espacial fue cuando en 1969 se encontraba con sus padres viendo el lanzamiento del Apolo 11 por la televisión. Siendo consciente de la importancia del momento, el padre de Dan realizó una fotografía del televisor para intentar inmortalizar aquel instante. Pero cuando se reveló el negativo, la imagen resultante quedó completamente sobreexpuesta debido a la incidencia del flash sobre la escena. Para Winters resulta entrañable recordar aquella escena, ya que ahora no existe ninguna pantalla entre él y el lanzamiento del transbordador, sino que se encuentra únicamente a **3 kilómetros de distancia** del lugar.

El fotógrafo revela que debe pensar muy meticulosamente la forma en la dispondrá sus cámaras para que sean disparadas. Por esta razón, el autor intenta visualizar la imagen antes de que sea capturada, llegando incluso a realizar **bocetos** sobre cómo podría ser el resultado final. Tras ese proceso de preparación, Dan coloca sus **11 cámaras** por varios lugares de la plataforma de lanzamiento, valorando además las distintas distancias focales que tendrá cada DSLR.

En el momento del lanzamiento, el fotógrafo no podía estar en la plataforma para activar las cámaras. Por ello, con la ayuda de un ingeniero desarrolló un **disparador a distancia** que se activaba con el sonido, el cual le permitía iniciar el proceso para empezar a capturar las imágenes con las diferentes cámaras repartidas por la escena.

Pero aunque todo se prepare para obtener los mejores resultados posibles, lo cierto es que en ocasiones el hecho de obtener una buena imagen está sujeto a la suerte, ya que en el lanzamiento de un transbordador se pueden alterar múltiples cosas que resultan imposibles de predecir. Aun así, se debe tener todo preparado para que, dentro de lo posible, se puedan evitar adversidades y recurrir a un disparo secundario en el caso de que una cámara sufra algún problema.

Para Winters, ser partícipe de esta escena supone ser también consciente de **la grandeza y la intensidad** que supone abandonar la tierra en un transbordador de las dimensiones del Discovery, Endeavor o Atlantis, algo que intenta transmitir con las instantáneas capturadas en su trabajo.

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