Lo típico, llegas al restaurante de moda con tu media naranja, pides el plato ese del que tan bien te habían hablado, y de repente, tus ojos recorren el local a modo de radar apreciando sus virtudes pero también sus defectos. Al tiempo, nuestro paladar degusta los platos con un súbito espíritu culinario, es el poder de las redes sociales: nos hemos convertido en los beneficiarios de las críticas pero también en sus actores. Y todo el mundo sabe que una serie de críticas negativas pueden echar por tierra la viabilidad del negocio, y un pelo en un plato de sopa puede resultar completamente ruinoso. Este efecto eco de las redes sociales da un poder inusitado a los clientes, y en términos generales, esto suele ser positivo. Pero ¿qué sucede cuando el comensal emplea esta potente arma contra los intereses del negocio con toda la malicia del mundo?

Es un debate siempre candente. ¿Son realmente fiables las críticas en Yelp y Foursquare? El sentido común nos dice que por lo general, sí lo son, aunque sólo sea por una simple cuestión estadística: los errores o malicia de unos pocos son rápidamente corregidos por las críticas reales del grueso de los usuarios. Es decir, que al final, en internet, casi siempre se impone la razón. Pero no siempre. Un restaurante de Kansas ha saltado a los titulares, no por recibir una crítica negativa por parte de uno de sus clientes, sino por la respuesta dada, que ha dejado en evidencia la mala fe del usuario. Todo empezó cuando un tal Sonal llamó por teléfono al restaurante Voltaire, situado justo enfrente de su oficina. "¿Preparáis comida para llevar?", preguntó. La respuesta fue negativa: en ese restaurante se comía en su local únicamente, una opción legítima y a discreción del propietario. Pero esta libertad no fue bien vista por el 'yelper' que amenazó con depositar una crítica demoledora en la red social, al tiempo que advertía que era abogado.

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No parece que las amenazas vertidas causaran mucha impresión en el curtido propietario de Voltaire, que todavía confiaba que se tratara únicamente del calentón del momento. Pero no. Al día siguiente el cliente desplegó todo su odio en una crítica lacerante en la que calificaba a Voltaire de ser "el restaurante más antipático y arrogante" de Kansas, y que se le había negado la posibilidad de encargar comida para llevar. Pues bien, la estrella del día se la llevó Jaimie, el propietario del local que se despachó a gusto en su respuesta, no tanto por su agresividad, sino por la fina ironía que destiló: "en nuestro perfil de Yelp indicamos claramente que no servimos comida para llevar", escribió, pero llevó la lucha al terreno de su contrincante: "imagina que quiero un abogado para un divorcio y tú me dices que te dedicas a temas legales. Yo te amenazo con publicar en las redes sociales que te has negado a atenderme...". Bien, es el resumen de un buen facepalm que no ha venido nada mal, y que demuestra que el cliente no siempre tiene razón.