Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio unieron sus fuerzas para narrar la historia de Jordan Belfort, un corredor de bolsa corrupto, que gracias a sus malas prácticas amasó una fortuna multimillonaria. La película «The Wolf of Wall Street», de casi tres horas de duración, es un repaso por una vida repleta de avaricia, desenfreno y hábitos muy alejados de un comportamiento moral.

La vida de Belfort, que conocemos a través de la interpretación de DiCaprio, está repleta de prácticas corruptas, adicción a las drogas y fiestas de lujo. Su trabajo como corredor de Bolsa primero, y como fundador de la compañía Stratton Oakmont después, provocó una manipulación del mercado de valores jamás vista, por lo que fue condenado por fraude fiscal y blanqueo de dinero.Jordan Belfort manifiesta varios de los conocidos como pecados capitales

Hoy en ALT1040 queremos repasar algunos de los pecados capitales cometidos por Belfort e interpretados por DiCaprio en The Wolf of Wall Street.

Varios de ellos forman parte del ADN del ex-corredor de Bolsa, al menos antes de su ingreso en prisión, puesto que ahora, ya en libertad, ha abandonado sus actividades en el mundo de las finanzas. La lujuria, la vanidad, la gula, la codicia o la ira se muestran claramente en The Wolf of Wall Street, la película dirigida por Scorsese.

Avaricia: todo vale por el poder y el dinero

La codicia es uno de los siete pecados capitales y quizás, uno de los síntomas más claros de la excéntrica personalidad de Belfort. La avaricia se basa en el apetito insaciable por la riqueza: DiCaprio en la película parece no tener freno, pues necesita defraudar cada vez más para acumular una mayor cantidad de dinero.

Este apetito voraz e infrenable por la riqueza y el dinero puede explicarse a través del funcionamiento de nuestro cerebro. La acumulación de poder se asemeja a una especie de droga, que a su vez activa unos determinados circuitos de recompensa.

The Wolf of Wall Street

En esos sistemas cerebrales de recompensa, un compuesto químico llamado dopamina, que también funciona como neurotransmisor, juega un papel clave. Su actividad se relaciona con esa extraña sensación de placer, tras realizar una determinada actividad.

La dopamina se encarga de activar nuestros sistemas de recompensaLas prácticas fraudulentas de Belfort no eran sino una especie de gancho en el cerebro del broker: necesitaba repetirlas e incluso aumentarlas para activar su sistema de recompensa y alcanzar esa sensación de placer.

Resulta curioso conocer que en el descubrimiento de la dopamina, se observó que pacientes tratados con L-DOPA a menudo se hacían adictos a juegos y apuestas. Esa fue la clave para descubrir el papel de este neurotransmisor en el sistema de recompensa.

De forma normal, este sistema es controlado por el conocido como eje VTA-NAc. Nuestro cerebro necesita "sentirse recompensado", tras realizar acciones tan básicas como ingerir comida o bebida y mantener relaciones sociales. Ese placer mínimo que sentimos nos ayuda a entender que lo que hacemos está bien. El problema es que este sistema también está implicado en la adicción que manifiesta DiCaprio en The Wolf of Wall Street.

En particular, la región del cerebro conocida como área ventral tegmental se activa con las conocidas neuronas dopaminérgicas. El objetivo no es otro que aumentar los niveles de dopamina en el núcleo accumbens, situado en las áreas prefrontales de la corteza cerebral. De este modo, activamos el sistema de recompensa y gratificación, que son los que al final establecen la dependencia con la droga (ya sea una sustancia química adictiva, también consumidas por Belfort, o la propia necesidad de ganar más y más dinero).

Lujuria, gula y otros pecados del montón

La personalidad del gran corredor corrupto de Bolsa puede resultar fascinante. Scorsese lo describe en The Wolf of Wall Street no solo como un hombre poderoso y avaricioso, sino que siempre necesita más. A pesar de estar casado dos veces, Belfort necesita buscar placer en otras camas que no sean la suya. Y con ello llegamos al siguiente pecado capital: la lujuria.

The Wolf of Wall Street

El cerebro humano presenta circuitos neuronales específicos y diferentes para el amor y la lujuria. Esto en cierta manera puede explicar el comportamiento de DiCaprio, a pesar de estar enamorado de su segunda esposa, una modelo británica, presenta un deseo sexual exagerado hacia otras personas.La lujuria, el amor y la atracción utilizan circuitos neuronales diferentes

Según explican en MedCiencia, la lujuria puede relacionarse con la actividad del hipotálamo, el amor con el área tegmental ventral y la atracción con el núcleo pálido ventral. Estos sistemas cerebrales pueden trabajar juntos (de hecho lo hacen a menudo), lo que no implica que siempre tenga por qué ser así.

De hecho, la lujuria también ha sido relacionada con la actividad de otra zona del cerebro: el cuerpo estriado ventral, curiosamente también asociado con los sistemas de recompensa que mencionábamos antes. Esto explica en cierta manera la gratificación y placer que siente DiCaprio en The Wolf of Wall Street, al sentir la "necesidad" de buscar saciar su apetito sexual con otras mujeres.

Pero la avaricia y la lujuria no son los únicos pecados capitales que se muestran en la película. En sus inicios como corredor de Bolsa, Belfort consume únicamente agua, una actitud muy diferente a la que manifestará durante los años posteriores, cuando se observa claramente la gula, al necesitar consumir ingentes cantidades de alcohol (además de otras drogas) para mantenerse activo.

The Wolf of Wall Street

En las fiestas que celebra DiCaprio con sus empleados en The Wolf of Wall Street, corren ríos de alcohol. El abuso de este tipo de bebidas pone de manifiesto la evolución de la excéntrica personalidad de Belfort. Y es que las drogas son sustancias químicas capaces de modificar nuestro estado de ánimo, emociones o percepciones.

El alcohol modifica nuestro estado de ánimo, comportamiento y percepciones sobre el mundoEl alcohol es una sustancia depresora del sistema nervioso central. Provoca unos efectos en cierta manera estimulantes, conocidos como la típica "borrachera", para determinar a continuación sus síntomas depresores: dificultad en el lenguaje, pérdida del equilibrio o incluso estados más avanzados de estupor, coma e incluso la muerte en los casos más graves, según científicos del Cinvestav.

Los efectos del alcohol se dirigen principalmente a cuatro regiones del cerebro. En primer lugar, se inhiben ciertas áreas de la corteza cerebral, que normalmente presentan funciones inhibidoras de nuestra conducta. A continuación, la acción del alcohol se manifiesta en el cerebelo, provocando manifestaciones como pérdida del equilibrio y lenguaje no coordinado.

Si los niveles de alcohol son muy elevados, podemos llegar a afectar el cerebro medio, atacando directamente los reflejos espinales y la regulación corporal de la temperatura. Si el consumo ha sido realmente excesivo, la vida de la persona puede peligrar al quedar afectados determinados centros vitales del tallo cerebral.Varios circuitos neuronales están relacionados con los famosos pecados capitales

Como vemos, buena parte de los pecados capitales manifestados por DiCaprio pueden tener una explicación neurocientífica. Su adicción a la riqueza o a la lujuria y los problemas de adicción a las drogas y gula por la bebida son controlados por determinadas partes del cerebro, que en algunos casos pueden verse alteradas por sus excesos.

The Wolf of Wall Street, además de estar nominada en varias categorías a los Premios Oscar 2014, es una buena película para entender un poco más cómo funciona nuestro cerebro.