Hoy se conmemora en todo el mundo el Día de Darwin, una iniciativa que pretende recordar el nacimiento del genial naturalista británico. El trabajo de Charles Darwin revolucionó por completo la historia de la ciencia: nada volvería a ser igual después de la publicación de su obra más conocida, On the Origin of Species.

Aunque este libro fue editado en 1859, lo cierto es que en algunas partes del planeta el debate entre evolucionistas y creacionistas sigue abierto. Sin embargo, no ocurre lo mismo en el seno de la comunidad científica, donde la teoría de la evolución de Darwin es aceptada.

Un viaje en barco que cambiaría la historia

El trabajo de Darwin comenzaría cuando este solo contaba con 22 años. El joven británico se embarcó en el HMS Beagle que capitaneaba Robert Fitz-Roy para dar la vuelta al mundo, en un viaje que duraría cinco años. Aquella trayectoria sería un punto de inflexión en la vida de Darwin. Sus observaciones cambiarían no solo su trabajo como científico, sino también la historia entera de la biología.

El paso del Beagle por las conocidas islas Galápagos permitiría que el joven Darwin reparara en los cambios en los picos de los pinzones de aquella región. La adaptación de estas aves a las diferentes fuentes de comida que se encontraban en las distintas islas fue la clave para que el británico introdujera la idea de la selección natural como mecanismo evolutivo.

El más fuerte no siempre es el que mejor se adapta

La selección natural, sin embargo, no es sinónimo de que "el más fuerte sobreviva". El mecanismo propuesto por Darwin es, sin duda, el que más argumentos tiene para explicar la evolución de las especies, aunque existan otras ideas, como el equilibrio puntuado o el neutralismo.La selección natural es el mecanismo con más peso para explicar la evolución de las especies

Para introducir su hipótesis de la selección natural, Darwin tuvo que cambiar buena parte del pensamiento de la época. El argumento que sostuvo sus ideas se basó en una "concepción poblacional" para explicar la variabilidad que existía en la naturaleza. En aquella época, las especies eran vistas como "formas perfectas" creadas por Dios, como si fueran algo así como "entidades fijas e inmutables".

Leer a Darwin supone entender por qué la selección natural y la teoría de la evolución fueron tan revolucionarias. Sin embargo, la revolución también supuso fuertes críticas al naturalista, que fue humillado hasta la saciedad: el mundo de la época no entendía cómo el ser humano "perfecto" podía "descender del mono", en una explicación bastante simplista de las ideas de Darwin. La naturaleza, sin embargo, era ejemplo de auténtica belleza, según sus propias palabras:

Hay grandeza en esta concepción de la vida, que mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un comienzo tan sencillo, infinidad de formas cada vez más bellas y maravillosas.

Como explica Antonio Barbadilla, investigador de la Universidad Autónoma de Barcelona, "la variación individual, lejos de ser trivial, es la piedra angular de la evolución". Los cambios que se observan en las poblaciones son lo auténticamente "real", ya que sirven como materia prima de la evolución, produciendo nuevas poblaciones y nuevas especies a lo largo de la historia.

Pero la selección natural, como decimos, no significa que "resista el más fuerte". Es más, podríamos decir que la evolución de las especies no sigue ninguna dirección, sino que se produce totalmente al azar. Trazar su sentido histórico solo es posible hacerlo a través del registro fósil, que nos permite determinar, por ejemplo, la existencia de los dinosaurios y su dominio de la Tierra durante 150 millones de años hasta su desaparición en un instante relativo del tiempo.

El registro fósil es, sin duda, una curiosa ventana a partir de la cual nos asomamos al pasado. Si comprimiéramos toda la historia de la Tierra en una sola hora, veríamos cómo a los 20 minutos aparecerían las primeras bacterias, a los 55 minutos los dinosaurios y los humanos existiríamos justo cuando se fueran a cumplir los 60 minutos.El registro fósil es una "ventana" por la que miramos el pasado

La evolución de las especies a través de la selección natural que propuso Darwin es, sin duda, una observación de la grandísima biodiversidad que ha poblado alguna vez nuestro planeta. También los mecanismos de selección artificial, auspiciados por nuestra especie, han permitido por ejemplo la aparición de diferentes razas de perros, como muestra del potencial de cambio que existe dentro de las mismas especies.

En una fecha como hoy, en la que recordamos el cumpleaños de Darwin, no es solo importante celebrar sus aportaciones a la biología, sino al conjunto de la ciencia. En cierta manera, el británico nos enseñó una forma de pensamiento para entender el mundo a través de la observación y los experimentos. El naturalista lo resumió mejor: "Sin duda no hay progreso".

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