En 2013 se han presentado una gran cantidad de productos importantes. Sobre todo, fue el año en el que una serie de "tendencias" acabaron asentándose, siendo el mercado de los wearables uno de los que tuvieron más movimiento. Sin duda, uno de los protagonistas fue el smartwatch y todo apunta que en 2014 podría tener su "momento de esplendor".

Los smartwatches nos llevan acompañando desde antes del 2013, pero fue en este año en el que empezaron a ganar relevancia y a surgir una serie de apuestas, al fin, interesantes. El 2014 acaba de estrenarse, pero los rumores acerca de las actualizaciones de los existentes y la posibilidad de que compañías como Google o Apple estén desarrollando uno, hacen que pueda convertirse en uno de los productos clave del año.

Quiero todo conectado

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La aparición del smartwatch es totalmente comprensible, ya que cada vez existen menos dispositivos “no-inteligentes”. De todos modos, aún no está claro cuál será la utilidad o finalidad real de este producto: si es necesaria una experiencia totalmente nueva o si la tendencia es realmente servir de “chivato” de lo que ocurre en nuestro smartphone.

Cada vez existen menos dispositivos "no-inteligentes" Muchos usuarios pueden pensar que la idea de la “hiperconexión” es horrible, queriendo conservar momentos alejados de la Red y sus constantes notificaciones. Al mismo tiempo, los smartphones se han convertido en una extremidad más de nuestro cuerpo y los smartwatches pueden ahorrarnos tener que ir en busca del teléfono cada vez que emita un sonido.

Imagino que se convertirá en un “estándar”, del mismo modo que ahora los teléfonos no se publicitan como “3G” o que pueden enviar MMS. Supongo que llegará un momento en el cual todos los relojes (cada uno a su manera) sean inteligentes y puedan ofrecernos mucha más información que la relacionada con "el tiempo".

Objeto de moda

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Otro punto importante es el factor estético. Además de poder conocer el momento del día en el que nos encontramos, los relojes siempre han sido un “complemento de moda”, moviéndose en un terreno a medio camino entre “gadget” y “joyería”. Es algo que los fabricantes deben valorar, los usuarios no quieren llevar a la vista un pedazo de hardware que se vea espantoso (dependiendo de los gustos, claro).

A medio camino entre gadget y joyería
Apple siempre ha sobresalido por la atención que presta al hardware de sus productos. Como no podía ser de otra manera, parece que han entendido el punto anterior, contratando a personas importantes dentro del mundo de la moda y los wearables: Paul Deneve, ex-CEO de Yves Saint Laurent, o Jay Blahnik, uno de los máximos responsables de la Nike FuelBand.

Productos como el Galaxy Gear o los SmartWatch de Sony han sido muy criticados por el acabado estético (además de las funcionalidades). Las compañías que quieran captar la atención de los consumidores deben poner especial esfuerzo en combinar hardware y software, apostando por la utilidad y el diseño en la misma proporción.

Embriones

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Sin duda, el Pebble ha sido uno de los smarwatches que han ganado más notoriedad y amor por parte del público. Tras sus récords de venta en Kickstarter han conseguido seguir abasteciendo nuevos pedidos desde su página web, siendo uno de los productos que ha generado más expectación en los últimos años. El precio y "las posibilidades" que ofrece su software abierto son algunos de sus puntos ganadores.

Samsung, por su parte, con el Galaxy Gear entró de lleno en la carrera de los relojes, aunque con menor aceptación que algunos de sus competidores. Un precio mucho más elevado y una experiencia “cerrada” e inacabada les otorgaron montañas de críticas negativas, algo muy perjudicial para la compañía y los futuros modelos que pueda tener este producto.

Son embriones de un producto que está a punto de nacer y crecer
Estos son sólo dos ejemplos dentro de una tendencia que está en crecimiento. Hemos visto como muchas marcas lanzaban sus modelos propios o aseguraban estar trabajando en ello: Sony, Nike, Microsoft, Apple, HTC… la lista es casi interminable. Lo que está claro es que existe un interés y una apuesta por los relojes. Los dispositivos que conocemos son sólo “embriones” de un producto que aún está a punto de nacer y crecer.

Hay que hacer una mención especial a las pulseras inteligentes, las cuales aparecieron en el mercado antes de que los smartwatches fuesen una alternativa de peso. FuelBand, Fitbit o Jawbone son sólo tres ejemplos de una moda creciente: almacenar y medir el mayor número de datos posibles sobre nuestras actividades físicas (algo relacionado directamente con el deporte). Este tipo de dispositivos podrían verse afectados por el avance de los smartwatches, los cuales podrían incluir estas funcionalidades y acabar sustituyéndolos.

Promesas

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Los nombres que suenan con más fuerza son Apple y Google, dos compañías que se han ganado el respeto y la devoción de la mayoría de los consumidores. Esto es debido, además de por la calidad del hardware de sus productos, porque son capaces de plantear dispositivos capaces de cambiar el rumbo del mercado y apostar por experiencias totalmente nuevas.

Apple y Google seguramente apuesten por una "experiencia nueva"
No me imagino a Google o Apple creando un smartwatch que “simplemente” replique las notificaciones de nuestro smartphone. Su bagaje nos hace imaginar un producto que plantee un nuevo modo de uso, facilitándonos muchas de nuestras tareas diarias, algo en lo que su particular “guerra” por el control por voz (Siri vs Google Now) podría ser muy importante.

No debemos dejar de lado el resto de compañías que en 2014 está previsto que lancen sus propias apuestas para este mercado. Pebble ha afirmado que el lunes 6 de enero, dentro del CES, anunciarán novedades importantes, algo que a muchos les hace pensar que podríamos conocer un “Pebble 2”.

Si 2013 fue el año en el que se expandió este mercado y en el que se anunciaron y mostraron muchas propuestas, 2014 podría ser el año en el que se empiece a asentar este nuevo dispositivo, despidiéndonos por siempre de los relojes tal y como los conocemos (aunque siempre quedarán amantes de su esencia). Como no podría ser de otra manera, por el momento, es sólo “cuestión de tiempo”.

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