Las revelaciones de Edward Snowden siguen haciendo mella en la NSA, una organización que hemos visto durante estos últimos meses que su política de espionaje es, cuanto menos, cuestionable. Tanto es así que Barack Obama realizará en el día de hoy una serie de cambios con el fin de evitar, o bien que salgan a la luz estas prácticas, o bien controlarlas para evitar desastres como el que está viviendo la agencia.

Pero antes de ese anuncio, un informe de The Guardian y del servicio de noticias del Reino Unido, Channel 4, confirma la existencia del programa Dishfire que recolectaría hasta 200 millones de mensajes de texto cada día.

Obama podría crear un defensor público e involucrar al Congreso.

La información capturada por el programa Dishfire incluiría desde nombres, números de teléfono e imágenes, pero sus capacidades podrían ir más allá al ser capaz de analizar los hábitos de alguien basándose en el tipo de mensajes que envía. Los ejemplos más claros radican en las transacciones financieras o en las invitaciones del calendario avisando de reuniones. Dishfire es capaz de guardar un registro de las llamadas perdidas, las contraseñas e incluso información acerca de la tarjeta SIM.

El registro de estos mensajes de texto llegaría más allá al poder rastrear los movimientos de los usuarios de telefonía por todo el mundo debido a la interceptación de los mensajes de bienvenida cuando llegan a un nuevo país.

Uno de los aspectos más polémicos del programa Dishfire radica en el tiempo que permanecen alojados estos datos en el sistema. Si hablamos de información sobre personas estadounidenses la información no permanece demasiado tiempo y es eliminada con cierta periodicidad debido a la ley de Estados Unidos. Pero los datos sobre individuos de otros países podrían permanecer mucho más tiempo.

Dishfire recoge casi todo lo que puede.

Esta información ha sido vital para nutrir a otras agencias de espionaje como la GCHQ, la agencia de inteligencia de Gran Bretaña, que tuvo acceso completo al programa Dishfire. Si la GCHQ hubiera recogido estos datos por sus propios medios hubiera tenido que obtener un permiso del Regulation of Investigatory Powers Act pero al recolectarlos la NSA no era necesario.

Como es habitual en la NSA la duda está sembrada y es muy complicado demostrar si la recolección de estos datos se realizaba de una manera arbitraria o focalizada en ciertas personas. Las revelaciones de Edward Snowden sugieren que la arbitrariedad es parte del programa Dishfire y personalmente no tengo motivos para no creerlo.

Es tal la gravedad del asunto que una parte del programa Dishfire estaría pensada para catalogar ciertos mensajes como sin categoría para ser analizados de una manera especial. Este servicio se denominaría Prefer y se encargaría de reunir informes detallados para la agencia. De hecho, un boletín del programa con fecha de junio de 2011 se refiere a la recopilación de los mensajes de texto como una mina de oro para explotar.

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