Uno de los principios de la economía de mercado es que se basa en la competencia y, por tanto, en la ley de la oferta y la demanda. El usuario decide qué servicios o qué productos adquiere dentro de la oferta existente y, evidentemente, su elección impacta en los productores o en los posibles ajustes que pueda tener la oferta existente. La ley de la oferta y la demanda, en términos generales, aplica en un amplio número de sectores y salvo que existan monopolios de facto u oligopolios, la intervención de los gobiernos debería ser mínima.

El Gobierno de Cataluña sigue adelante con su canon al ADSL para financiar las ayudas al cine catalán.

Sin embargo, en lo que se refiere a los contenidos, los gobiernos suelen ser demasiado intervencionistas y se empeñan en reflotar de manera artificial a industrias que son deficitarias y que, al final, acaban costando dinero a los ciudadanos.

El Gobierno de Cataluña ya "amenazó" hace unos meses que en este año 2014, a pesar de la crisis y los recortes, quería seguir fomentando la producción de cine en catalán y, por tanto, iba a mantener las ayudas al cine catalán. Teniendo en cuenta que el Gobierno de España ha recortado drásticamente las ayudas al cine nacional, dedicar una partida presupuestaria al cine catalán (cuyo público aún es más reducido en primera instancia) es complicado salvo que las arcas públicas recauden más dinero.

¿Cuál es la solución que planteó el Gobierno de Cataluña? Ferrán Mascarell, conseller de Cultura de la Generalitat, parece que no se lo pensó mucho y anunció que se iba a imponer un canon al ADSL; un ingreso extra para el gobierno regional que se dedicaría a alimentar el fondo de subvenciones al cine catalán. Parece que los planes siguen adelante y Mascarell afirma que se ha presupuestado una partida para este año 2014 que se sustentará con un canon de 2,4 euros a cada conexión ADSL que se haya desplegado en Cataluña.

Los operadores tendrán que pagar 2,4 euros por cada conexión. Cataluña recaudará 18 millones de euros.

Independientemente del uso que uno haga de su conexión, los operadores que ofrezcan sus servicios en Cataluña tendrían que abonar al Gobierno una tasa de 2,4 euros por cada conexión.

Según el conseller, la medida no tiene por qué afectar a los usuarios porque, a su criterio, el margen de beneficio que tienen los operadores puede permitirles pagar las tasas sin que esto suponga un aumento de los precios pero, las primeras reacciones de los afectados, dejan entrever que presentarán batalla y han elevado el asunto al Gobierno de España en busca de apoyos con los que sustentar una posible causa judicial.

Los operadores anuncian que acudirán a los tribunales

A través de AMETIC, la asociación que reúne a la patronal del sector de las telecomunicaciones en España, se ha hecho llegar una carta a la Comisión Nacional de Mercados y Competencia y también al Ministerio de Industria para informar del malestar del sector con esta medida que plantea el Gobierno de Cataluña.

Según las estimaciones de la patronal, el impacto económico del canon al ADSL que plantea el Gobierno de Cataluña es equivalente a 18 millones de euros anuales y la medida les parece injusta y arbitraria. En su opinión, el sector de las telecomunicaciones ya está financiando la producción audiovisual del país puesto que dedican un 0,9% de los ingresos y el 1,5% de los ingresos audiovisuales para financiar Radio Televisión Española y la producción de cine español, por tanto, sufrir otro gravamen adicional para financiar el cine catalán es injusto y abusivo.

Los operadores consideran la medida un abuso y anuncian que recurrirán a los tribunales.

Particularmente, creo que la medida del Gobierno de Cataluña es una barbaridad; un disparo sin demasiado acierto que va a terminar perjudicando a los usuarios. Para empezar, se pone en riesgo el precio de los servicios y, evidentemente, si se aplica un canon no creo que éste vaya a ser gratuito y seguro que termina viéndose reflejado en el precio o en el alcance de los servicios. Además, amenazar con impuestos y tasas las conexiones fijas, en este momento en el que se está realizando el despliegue de redes de nueva generación, también aumenta el riesgo de la desaceleración de las inversiones en el despliegue de FTTH en el territorio.

Los operadores esperan una respuesta oficial de la CNMC y el Ministerio y aspiran a una reunión con estas entidades aunque, eso sí, anuncian que recurrirán la medida en el momento que entre en vigor y, por tanto, acudirán a los tribunales.

Si un producto no funciona, ¿por qué tenemos que subvencionarlo?

Cuando el conseller de Cultura del Gobierno de Cataluña anunció esta medida en el mes de noviembre, hablamos del asunto de las ayudas y subvenciones al cine. El cine español se sustenta, en una parte muy importante, gracias a las ayudas al cine y el caso del cine catalán no es muy distinto; sin las ayudas esta industria no funciona pero ¿es necesario mantenerla?

El canon no es la solución al problema del cine nacional, el problema está en el producto. Se producen malas películas y el espectador no quiere verlas.

Quizás suene duro lo que voy a decir pero si un producto no funciona y no convence, ¿por qué debemos mantenerlo? Al espectador, en general, el cine español no le atrae y se decanta por los estrenos internacionales; la taquilla no responde favorablemente a las películas que se producen y, por tanto, son inversiones que rara vez se llegan a recuperar. Evidentemente, producir películas poco rentables es un mal negocio, de ahí la importancia de las subvenciones y las ayudas como palanca de estos proyectos.

Ni Internet ni las conexiones ADSL son el problema del cine catalán, por tanto no creo que debieran formar parte de la solución y, mucho menos, contribuir económicamente a sostener una "industria artificial" basada en las ayudas y no en los méritos.

Una industria debe ser competitiva por sí misma; estimados gobernantes, el problema del cine nacional no está en la financiación, está en la calidad de los productos que se realizan. Si el sistema de ayudas, realmente, valorase los méritos y los resultados, quizás mejoraría la calidad de las películas y podrían captar al espectador pero, eso sí, es más fácil sacar dinero de otro sitio y no desmontar el "paraíso" en el que viven algunos.