Las abejas son conocidas como auténticos "drones naturales". Su papel en el medio ambiente es esencial, ya que estos insectos son los responsables mayoritarios de la polinización de las plantas con flores. En los últimos años, la interacción de agentes como los pesticidas están causando, sin embargo, un daño importante en la población de esta especie, algo conocido como popularmente como el «abejalipsis». Por ello, científicos australianos plantean una iniciativa en la que usarán abejas con sensores.

Gracias a este proyecto, los investigadores del CSIRO tratarán de monitorizar la trayectoria de estas abejas con sensores, con el fin de mapear sus viajes como drones naturales. Cualquier cambio raro en sus recorridos habituales, significaría que existe algún parámetro que afecta directamente a estos insectos polinizadores.

La propia Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, en línea con estudios de la comunidad científica, ha determinado algunos de los parámetros que pueden afectar a estas poblaciones:

  • La presencia de plagas y diferentes patógenos bacterianos y virus
  • El uso de determinados pesticidas químicos
  • El empobrecimiento nutricional (debido a la pérdida de algunos tipos de hábitats y la dependencia en exceso de suplementos nutricionales)
  • Malas prácticas en el control de poblaciones de abejas
  • Carencia o pérdida de diversidad genética

Estos factores han ocasionado en algunos casos daños irreparables a las poblaciones de insectos polinizadores. Este hecho se traduce no solo en un grave problema ambiental, sino que también pueden verse afectados los cultivos agrícolas y, finalmente, la disponibilidad alimentaria.

El trabajo australiano para rastrear su movilidad mediante la introducción de abejas con sensores no deja de ser peculiar. La adaptación de estos pequeños dispositivos (de tan solo 2,5 mm x 2,5 mm) a la espalda de los insectos es el primer paso antes de su liberación al medio en Tasmania. En total, han iniciado su proyecto con más de 5.000 abejas con sensores, lo que supone la mayor cantidad de insectos en un estudio de este tipo a nivel internacional.

La monitorización que conseguirán permitirá a los científicos estudiar la presencia de posibles plagas, como la provocada por la conocida y temida Varroa destructor. Gracias al uso de esta tecnología, también podrán conocer en buena medida el impacto que tienen los pesticidas sobre las abejas con sensores que circulen libremente.

El estudio realizado por estos científicos es posible gracias a las rutinas fijas que suelen seguir estos insectos. Cualquier alteración en la trayectoria habitual de las abejas con sensores significaría que "algo va mal". De esta manera, se localiza el foco del problema, para así tratar de reducir su impacto y si fuera posible, solucionarlo.Las abejas son responsables de un tercio de los alimentos a nivel mundial

Su trabajo, sin duda, tiene una vital importancia. Estos insectos son responsables de más de un tercio de los alimentos a nivel mundial. De no controlarse este tipo de alteraciones en los ecosistemas, ya sean de origen natural (como la presencia de plagas o patógenos) como artificial (por el uso de pesticidas), se puede producir un descenso enorme de la disponibilidad alimentaria.

Sin embargo, la utilización de algunos pesticidas químicos es imprescindible para evitar la presencia de algunas plagas de insectos que afectan directamente a las cosechas. Si la sociedad se sigue oponiendo al desarrollo de otras alternativas, como puede ser la introducción de cultivos modificados genéticamente, puede ser posible que en el futuro no logremos frenar la destrucción parcial de nuestros drones naturales polinizadores. Veremos qué sucede con esta curiosa iniciativa de las abejas con sensores. ¿Frenaremos así el «abejalipsis»?