Su nombre es óxido de cerio, y aunque no te llame demasiado la atención su denominación, lo cierto es que miles de personas usan este compuesto químico a diario. Una reciente investigación incluso relaciona a este óxido con una posible aplicación en los tratamientos de pacientes con cáncer.

Su fórmula (CeO2) nos da una pista sobre su origen, ya que deriva del cerio, uno de los catorce elementos químicos conocidos como lantánidos, y que debe su nombre al asteroide Ceres.

Múltiples aplicaciones: desde cristales a los coches

Más allá del origen etimológico de su nombre, el óxido de cerio conserva unas propiedades químicas realmente interesantes. Una pequeña cantidad, en torno al 2%, protege a los cristales de posibles daños ocasionados por la radiación, además de servir como filtro de los rayos UV.

El óxido de cerio también es muy usado en nuestros coches, ya que se emplea como catalizador para reducir las emisiones de gases contaminantes de los automóviles. Además de su utilización en estos vehículos, también podemos encontrar este compuesto químico en cremas solares o en la producción de hidrógeno a partir de la descomposición de agua.

Nanopartículas de interés biomédico

Una nueva investigación, realizada por científicos de la Rice University, podría añadir una aplicación más a esta larga lista de usos del óxido de cerio. En particular, su trabajo se ha centrado en la creación de pequeñas esferas biocompatibles de este compuesto químico, mediante el uso de ácido oleico. Estas podrían ser usadas en pacientes afectados por diferentes tipos de cáncer.

La creación de estas auténticas nanopartículas presenta futuras aplicaciones en medicina realmente importantes. Y es que de forma anterior a la publicación de este trabajo en ACS Nano, no se había conseguido que las esferas fueran lo suficientemente estables como para ser empleadas en el área de la salud.

Además, el tamaño de estas nanopartículas es el ideal para que en el futuro pudieran ser administradas a pacientes que lo necesitaran. Su efecto antioxidante les permite "absorber" partículas reactivas de oxígeno (más conocidas como ROS), de forma que "rompe" de alguna manera estos radicales libres, haciendo que no causen ningún tipo de perjuicio.

El uso de estas nanopartículas podría ser interesante en pacientes con cáncer tratados con radioterapia. De esta manera, las esferas de óxido de cerio serían usadas como radioprotectores, ya que los que existen actualmente han de darse en dosis muy elevadas, por lo que provocan peligrosos efectos secundarios.

Quizás esta sea la primera vez que nanopartículas de este tipo, y en particular el óxido de cerio, hayan sido ideadas con una aplicación médica tan importante. Está claro que la combinación de nanotecnología y medicina presenta un futuro exitoso por delante. Quizás dentro de unos años este avance sea usado para tratar a pacientes con cáncer en la práctica clínica.