PRISM, el programa de espionaje de la NSA, se ha cobrado una nueva víctima. En este caso no ha sido la privacidad de los internautas de todo el mundo, sino el sitio de información legal Groklaw, que ha decidido abandonar su actividad por considerar que es imposible seguir en activo en la situación actual. El cierre de Groklaw es, en parte, una protesta contra el espionaje, pero también un movimiento necesario para reflexionar sobre las implicaciones de vivir —y navegar— en un estado de vigilancia constante.

Pamela Jones, creadora y antigua editora del sitio, ha explicado en esta web que no sabe "cómo funcionar" en un entorno de vigilancia constante, sin importar los motivos por los que se recurre a ella. La clave la tuvo Ladar Levison, fundador de Lavabit, con sus declaraciones en las que aseguraba que si la gente supiese lo que él sabía "dejarían de usar el correo electrónico".

No hay forma de hacer Groklaw sin correo. Ahí está la paradoja.

Jones equiparó los motivos que han llevado al cierre de Groklaw con el robo que sufrió en su apartamento hace unos años. "No puedo explicar lo profundamente perturbador que es que alguien, un extraño, haya tocado toda tu ropa interior, visto las fotografías de toda tu familia y se haya llevado una pequeña joya que estuvo en tu familia durante generaciones". Y la NSA hace algo parecido. "Me siento como entonces al saber que personas que no conozco pueden rebuscar entre mis pensamientos, esperanzas y planes en mis emails con vosotros". El caso del robo terminó con un cambio de casa; en el del espionaje gubernamental, con el cierre de Groklaw.

Además, la fundadora del sitio, que no se considera una persona política, cree que no se puede justificar este espionaje. "No se puede ser humano si se está vigilado las 24 horas del día". Y no lo dice sólo por su experiencia, sino por la de Primo Levi, escritor italiano que estuvo en el campo de concentración de Monowitz. Levi contó su historia y una de las cosas que destacó fue la necesidad de tener privacidad, que le era negada en su encierro.

No importa lo que digan las leyes, pues son ignoradas o alteradas para permitir estas invasiones de la privacidad ("no hay un escudo contra la exposición forzada"). Lo que importa es la privacidad en sí y actualmente no es posible protegerla; a esto se debe el cierre de Groklaw. El sitio se basa en la colaboración y la ésta no tiene lugar si no puede ser privada.

Por último, Jones recomendó varios servicios, como Kolab (Gmail, desde luego, está descartado), para intentar sortear la vigilancia. Al estar basado en Suiza está protegido por otras leyes que sí tienen en cuenta la protección de la privacidad de sus ciudadanos. Pero ella quiere ir a más y alejarse de Internet en la medida de los posible. "No puedo estar en línea sin perder mi humanidad".