Si hablamos de inventores prolíficos, además de ingenieros visionarios, el nombre de Nikola Tesla ha de salir irremediablemente en nuestra conversación. Nacido en 1856, Tesla fue el responsable de que la electricidad llegara de manera fácil desde las centrales hasta nuestras casas.

No contento con eso, el ingeniero de origen serbio también inventó el motor eléctrico, contaba con una patente sobre la radio y fui pionero en tratar de mover cosas mediante control remoto. Entre las aportaciones poco conocidas de Nikola Tesla también se encuentran la lámpara fluorescente y el submarino eléctrico.

Tras trabajar en París, aceptó una oferta para desplazarse a Estados Unidos, donde realizaría sus mayores contribuciones como inventor. Allí en su laboratorio situado en la famosa torre Wardenclyffe, Nikola Tesla continuó con su imaginación y trabajo, con propuestas e invenciones increíbles, pero también con excentricidades, que en parte explican por qué hoy no es un científico demasiado reconocido, a la altura de otros como Edison o Einstein.

Hoy en día los papeles de trabajo de este ingeniero ya son propiedad de su familia, aunque durante mucho tiempo fueron custodiados de forma secreta por el Gobierno de Estados Unidos. Su trabajo es difundido en en Museo Nikola Tesla, situado en Belgrado, donde se guardan buena parte de sus publicaciones, archivo personal o correspondencia.

Sin embargo, desde hace tiempo existe una iniciativa estadounidense para recuperar la torre Wardenclyffe, la última gran idea de Nikola Tesla, pues planeaba construir allí un pionero punto de telecomunicaciones, con el objetivo de usarla para la telefonía comercial transatlántica, la retransmisión por radio y en último caso, poder demostrar desde esta torre la transmisión de energía sin cables conectores. Finalmente, el proyecto no pudo ser terminado debido a problemas financieros.

Este espacio se puso a la venta por 1,6 millones de dólares, y estuvo a punto de ser comprada con el objetivo de construir allí un centro comercial. Por suerte, Matthew Inman promovió la recaudación de 850.000 doláres para salvaguardar este histórico edificio.

La venta de aquel emplazamiento es hoy una realidad y los admiradores de Nikola Tesla planean recaudar a partir de ahora 10 millones de dólares, con el objetivo de construir allí un museo en homenaje al inventor de lo que conocemos como electricidad comercial. Aunque ya existe uno situado en Serbia, lo cierto es que convertir la torre Wardenclyffe en un edificio en memoria a Nikola Tesla está cada vez más cerca de convertirse en una realidad.