En la zona de Santiago Chazumba, en el Estado de Oaxaca, México, se han encontrado una serie de asentamientos arqueológicos, que pertenecerían a un grupo de los primeros pobladores del continente americano, llegado a estas tierras hace más de 25 mil años,de acuerdo con una investigación cuyos resultados han sido revelados por el Instituto Nacional de Historia (INAH). Tras más de 7 años de investigación, especialistas en diferentes áreas un grupo de arqueólogos de distintas nacionalidades ha recopilado una serie de piezas paleontológicas que conforman la evidencia que confirmaría la existencia de esta tribu.

El especialista prehistoriador español y miembro del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), Eduald Carbonell, será el encargado de dirigir la nueva etapa del proyecto donde se comprobará lo que aparentemente señalan los vestigios recolectados. Se ejecutarán una serie adicional de excavaciones, coordinadas por el propio Carbonell para indagar más sobre las propiedades y el acervo de la zona, que desde 2006 ha sido escenario del descubrimiento de una serie importante de fósiles y demás elementos propios de la fauna que datan desde más de 20 mil años, aunado al hallazgo de algunas herramientas y armas, que pertenecerían a estos ancestrales pobladores. De confirmarse lo anterior, se trataría de gente que llegó en una de las primeras oleadas de grupos humanos al continente americano.

Encuentran en Oaxaca evidencias de los primeros pobladores de América

El INAH señala en su comunicado oficial que la zona de Santiago Chazumba fue descubierta como una de las zonas arqueológicas más importantes del país luego de que por accidente, a principios de 2006, un grupo de habitantes encontrara una serie de fragmentos de huesos de gran dimensión, al desplomarse una pared de once metros del altura en las cercanías de una barranca aledaña al poblado, dichos restos resultaron pertenecer a distintos animales propios del periodo del Pleistoceno, extintos hace casi 25 mil años.

La riqueza de la zona es tal que virtualmente podría reconstruirse el ecosistema existente en dicha época, incluyendo algunas evidencias de alteraciones en partes de las construcciones rocosas de la zona, localizadas junto a huesos humanos que aparentemente pertenecen al mismo periodo. El equipo de Carbonell determinaría si efectivamente esa fue la circunstancia, que de resultar cierta representaría uno de los asentamientos humanos arqueológicos más importantes del continente.