La Recording Industry Association of America (RIAA) ha vuelto a emprenderla contra Google, acusando al motor de búsqueda de funcionar como una vía de obtención de enlaces de descarga de contenidos ilegales, protegidos por leyes de copyright. En una nota redactada por Steven M. Marks, Consejero General de la organización, y publicada en el blog oficial de la propia RIAA, su representante señala que a pesar de los esfuerzos de Google por restringir la localización y acceso a estos tipos de contenidos, sus movimientos no han sido suficientes como para considerarse realmente efectivos, provocando con ello la violación de los derechos de autor de un número considerable de afectados. Insinuando la responsabilidad indirecta de los administradores de este buscador por dichos incidentes.

Reconocemos y apreciamos que Google ha tomado algunas medidas positivas para hacer frente a los enlaces de música ilegal en su red. Desafortunadamente, nuestro análisis inicial llega a la conclusión de que hasta ahora la promesa de la compañía, hecha hace seis meses, sobre disminuir la aparición de sitios piratas en sus listas de resultados, sigue sin cumplirse. Las búsquedas de música popular siguen arrojando enlaces que hacen hincapié en sitios ilegales a costa de los servicios legítimos, que son a menudo relegados a las últimas páginas de la lista. A la par que la función de autocompletar de Google sigue conduciendo a los usuarios a muchos de esos mismos sitios ilegales.

La riña entre este sitio y la RIAA ya tiene bastante tiempo, sin embargo la postura de la organización es relativamente válida, en razón de que basta con entrar al buscador y escribir el nombre de alguna canción popular para encontrar en la primera página de resultados al menos un sitio de contenido libre, que ofrece la opción de descargar la melodía, o el álbum completo, sin tener que pagar por ello. Las medidas positivas a las que se refiere Marks, aluden justamente a esas notificaciones incluidas al final de cada página de resultados, donde Google indica cuántos sitios han sido restringidos de ser enlistados por vía de la Digital Millennium Copyright Act (DMCA), pero en el balance final la diferencia entre las proporciones es considerablemente amplia.

Aun así, un factor que salta a la vista es que Google, bajo ninguna circunstancia, puede ser considerado como responsable de los archivos y contenidos que los usuarios suben a la red. El motor funciona, y lo hace tan bien que incluso es posible localizar eso. Las responsabilidades (y consecuencias) son algo que le corresponde a los internautas.