Este martes, a las 20:00 horas, tres de los cuatro candidatos a la Presidencia de México (Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri de la Torre) debatirán en un ejercicio organizado por el movimiento #YoSoy132. Los aspirantes (con excepción de Enrique Peña Nieto, quien declinó la invitación) hablarán sobre sus propuestas en un debate independiente con sede en las oficinas de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, el cual se transmitirá a través de YouTube. El debate constará de tres episodios, cada uno con un moderador distinto: Genaro Lozano, politólogo del ITAM; Rodrigo Munguía, académico de la Ibero; y Carlos Brito, estudiante del ITESM.

¿Por qué ver este debate? En los últimos días, han crecido los rumores de fragmentación dentro del movimiento #YoSoy132. Entre la aparición de grupos como Generación MX o la creación de eventos sin consentimiento de la Asamblea General, se ha proyectado una imagen de fractura del colectivo. Tampoco ayuda que, debido a la organización horizontal, los medios busquen forzosamente un liderazgo obvio, recalando casi siempre en las celebridades que han mostrado su simpatía por el grupo. Así, mediante la imprecisión en la información, el movimiento ha perdido apoyo en ciertos sectores que consideran que se ha extraviado la brújula.

Mirar el debate de los #YoSoy132 no sólo es un ejercicio para el voto informado; también es, en un trasfondo, una declaración de principios para demostrar la solidez del movimiento. Quizá el cuestionamiento más punzante contra el grupo sea su posición respecto a la neutralidad partidista. De hecho, ése es el pretexto Peña Nieto, dio para justificar su ausencia. Para él (y para miles de mexicanos que comparten su opinión), el foro no es imparcial, sobre todo por su asociación con las marchas y protestas contra el abanderado del PRI.

Es cierto que algunas células han pronunciado su simpatía o animadversión por determinado candidato. Es cierto que la leyenda #YoSoy132 ha aparecido en diferentes actos público partidistas, sean en protesta o en proselitismo. Es cierto que hay integrantes del movimiento que portan emblemas, gritan consigas o defienden posturas políticas. Sin embargo, estas voces deben considerarse más un reflejo de la pluralidad de pensamiento que una posición unilateral.

El debate de esta noche es una oportunidad para demostrar que las intenciones se transforman en hechos. Es el foro adecuado para dar espacio a todos los candidatos (aunque uno no quiera ir), para ser equitativo, abierto y crítico con todos. Para someterlos al escrutinio, a la confrontación ciudadana, de medirlos con la misma vara. Es sobre todo a los escépticos y críticos, a quienes juran que hay intereses ocultos e hilos de titiritero, a quienes exhorto puntualmente a mirar este ejercicio. Que este debate nos muestre, más que las posiciones de los presidenciables, que un movimiento apartidista no es el que se deslinda de todos, sino el que sabe incluir las diferentes visiones por un fin mayor.

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