La seda que producen las arañas, para tejer las trampas con las que atrapan a sus presas, es uno de los materiales más resistentes que se conocen y la telas que tejen los arácnidos son estructuras de gran robustez que son el eje de algunas investigaciones. Si el otro día mi compañero Miguel nos sorprendía con un violín con cuerdas realizadas mediante fibras de seda procedente de las arañas, un profesor de la Universidad Estatal de Iowa (Estados Unidos) ha presentado un trabajo de investigación en el que muestra que la seda de araña es muy buena conductora del calor, superando incluso a algunos metales.

La investigación, que se ha publicado en la prestigiosa revista científica Advanced Materials, ha sido llevada a cabo por el profesor asociado de la Universidad de Iowa Xinwei Wang junto a dos colaboradores, Huang Xiaopeng, investigador post-doctorado en ingeniería mecánica, y Guoqing Liu, estudiante de doctorado en ingeniería mecánica, contando con los fondos del Oficina de Investigación del Ejército de Estados Unidos y la Fundación Nacional de Ciencias.

Por regla general, los materiales orgánicos no son buenos conductores del calor y, precisamente, la búsqueda de materiales orgánicos que sí lo fuesen fue el eje principal sobre el que giró la investigación del equipo. El cobre, el aluminio e, incluso, el diamante son muy buenos conductores pero debían encontrar algo similar con origen orgánico así que entre toda la variedad de materiales decidieron poner el foco en los arácnidos, concretamente en la *Nephila clavipes* (o también conocida como araña de la seda de oro por el color de la seda que producen).

Contando con 8 ejemplares de araña de la seda de oro en sus correspondientes terrarios, los investigadores extrajeron la seda producida por las arañas y comenzaron a realizar pruebas que sirviesen para caracterizar las propiedades térmicas del material y, a la vista de los sorprendentes resultados, resultó ser mejor que el silicio, el aluminio o el hierro pero sin superar la capacidad de la plata y el diamante. Concretamente, la seda de esta araña es 800 veces mejor que cualquier material orgánico probado hasta la fecha y, comparándola con la seda producida por los gusanos de seda (*Bombyx mori*) es 1.000 veces mejor.

> Nuestros descubrimientos va a revolucionar el pensamiento convencional sobre la baja conductividad térmica de los materiales biológicos […] Esto es muy sorprendente puesto que la seda de araña es un material orgánico

Pero lo más curioso del trabajo es una propiedad que no se esperaba el equipo de investigación y que supone un punto diferencial con los metales. Si se estira una pieza de metal, la conductividad calorífica del mismo disminuye, sin embargo, al estirar la seda de araña en torno al 20%, la conductividad aumentó en un 20% también.

Aunque quizás sea pronto para que veamos aplicaciones prácticas de la seda de araña como material conductor del calor, los investigadores ven posible su aplicación en el desarrollo de disipadores de calor que sean flexibles (frente a los actuales metálicos que son totalmente rígidos) o, incluso, podrían utilizarse para desarrollar tejidos térmicos para climas cálidos o para deportistas.

Imagen: Universidad Estatal de Iowa

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