Times They are a-changin, que diría Bob Dylan, si internet ha supuesto el comienzo de una era apasionante pero el final de muchas otras, uno de los últimos imperios en ser derribados es el de la Enciclopedia Británica, que dejará de publicarse en su versión impresa.

Quizá lo sorprendente para muchos es que todavía siguiese existiendo dicha versión, a unos increíbles $1.395 dólares además, cuando la Wikipedia ya forma parte de la vida diaria de miles de personas y gracias a Twitter algo que se publicó hace unas horas ya comienza a ser viejo y probablemente desactualizado. Muchos antes, como la mítica Encarta de Microsoft, han muerto bajo estas circunstancias y sorprende que la Enciclopedia Británica hubiese conseguido aguantar tanto tiempo.

Para que nos hagamos una idea, en 2010 las ventas de la edición impresa representaron menos del 1% de ingresos para la compañía, en 1990, el año que más se vendieron las cifras alcanzaron las 120.000 ediciones en Estados Unidos mientras que ahora apenas roza las 8000 (y me siguen pareciendo bastantes). No deja de ser interesante, sin embargo, la cantidad de personas, 500.000 al año, que pagan una cuota de $70 dólares para poder acceder a la misma de manera online.

Se muere un dinosaurio, pero la labor de dos siglos y medio de la compañía y la magnífica obra que durante muchos años desarrolló de manera completamente válida en papel continúa en internet proporcionando el acceso a contenido de calidad mediante un modelo de negocio completamente distinto, la mejor de las suertes, aunque esos 70 dólares parezcan ridículos frente a todo lo que puede obtenerse de internet sin pagar un sólo céntimo.