Playas, arena y mar. En ese ambiente trabaja Andres Amador, un polifacético artista de California que suele trabajar en las playas del área de San Francisco. Aprovechando la arena, las bajas mareas y armado con un rastrillo crea auténticas obras de arte que, al subir la marea, desaparecen. Así que solo se puede disfrutar de su trabajo unas cuantas horas, el tiempo que tarda el mar en hacer desaparecer los inmensos cuadros de Amador, algunas de sus obras alcanzan los 90 por 100 metros.

El artista primeramente realiza los bocetos en su taller con la ayuda de un ordenador, después los complejos diseños se trasladan a la arena usando, en vez de una pincel, un rastrillo. Arte al aire libre, arte en la naturaleza, arte con fecha de caducidad; si tienes la fortuna de estar en la playa adecuada en el momento preciso podrás disfrutar de los diseños del californiano. Amador no solo diseña sino que también se preocupa de buscar las playas adecuadas estudiando las mareas y observando la luz solar. Cada obra es diferente, aunque el diseño sea el mismo, cada playa es distinta porque la arena, la luz y el mar son harto juguetones.

Amador explica que el objetivo de su obra es recordar al espectador lo hermoso que es el mundo en el que nos ha tocado vivir. Lo cierto, es que viendo las imágenes, podemos decir que consigue impresionar a cualquiera. Ahora planea viajar por todo el mundo buscando nuevas playas donde poder trabajar, playas diferentes a las californianas que servirán para componer nuevas obras efímeras. Esperemos tener la fortuna de tropezarnos un día con este hombre y su rastrillo.