En el marco del Mobile World Congress 2012 que estos días se está celebrando en la ciudad de Barcelona (e Hipertextual se encuentra cubriendo de manera intensiva a través de Celularis y Gizmología), Nokia ha presentado el Nokia 808 PureView, un smartphone que está generando revuelo por un razón principalmente: incorpora una cámara de 41 megapíxeles.

Sí, 41 megapíxeles, que permitirán al usuario tomar fotografías en alta resolución, con la posibilidad de elegir diferentes resoluciones a la hora de guardar la imagen (2, 5, 8 y 38 MP), así como grabar vídeo a 1080p y capturar sonido con una calidad similar a la de un CD.

El resto de las características del Nokia 808 PureView son las habituales en este tipo de dispositivo; por ejemplo pantalla de 4 pulgadas, procesador de 1.3 GHz y memoria interna de 16GB. Pero por muchos 41 megapíxeles, bombo y platillo, opino que va a ser otro rotundo fracaso de Nokia.

¿Por qué? Pues hay varias razones siendo las principales tres. Por un lado resulta que el Nokia 808 PureView funciona con el desastroso Symbian y la relación de a más megapíxeles mejor cámara es un burdo mito; la calidad de una cámara no se determina únicamente por su número de megapíxeles, hay multitud de otros factores a tener en cuenta siendo lo más importante a la hora de tomar una fotografía por encima de la máquina las capacidades del que hace la foto.

Por el otro, estamos hablando de un móvil, con una capacidad de almacenamiento limitada. Es decir, que aunque el usuario pueda tirar imágenes a 38 MP, si realmente quiere disfrutar el teléfono y no quedarse sin memoria en menos de lo que canta un gallo, va a tener que limitarse a tomar imágenes en calidades similares a las que se pueden obtener con otros muchos smartphones del mercado (seguramente más baratos también, este saldrá por unos 450 euros sin subvención de operadora).

La verdad, sigo sin entender a Nokia. A estas alturas del partido creo que todos tenemos bastante claro que la única forma de competir en el sector de lo móvil es combinando hardware poderoso, que se ajuste a las necesidades de las personas, con software y ecosistemas de aplicaciones potentes. ¿Por qué siguen apostando por Symbian en sus nuevos terminales de alta gama? ¿Qué sentido tiene añadir un sensor de 41 megapíxeles a un smartphone? Es exactamente el mismo sinsentido que comenten muchos fabricantes de portátiles y sobremesas al llenarlos de tropecientos puertos USBs y similares que el 90% de los posibles compradores nunca usará.