Hace unos meses, el profesor de paleontología de la Universidad de Montana Jack Horner, que por cierto fue asesor científico de la película Jurassic Park, comentó que a partir del ADN de algunas aves que existen hoy en día se podría resucitar a los dinosaurios y, con tal fin, quería arrancar un trabajo de investigación. Si en Jurassic Park los científicos habían podido revivir a los dinosaurios a partir del ADN encontrado en mosquitos conservados en ámbar, un equipo de biólogos de Rusia han sido capaces de revivir una planta cuyas semillas habían permanecido congeladas en el hielo de Siberia durante 30.000 años.

El equipo del Instituto de Biofísica Celuar de la Academia Rusa de Ciencias ha sido capaz de incubar brotes de una planta que fue descubierta en una capa de hielo de 30 metros que estaba en la orilla del río Kolymá en Siberia, un lugar en el que se pueden encontrar, congelados en el hielo, restos de flora y fauna de hace miles de años. Entre los restos encontrados, los científicos descubrieron nidos de roedores que contenían semillas de diferentes plantas y que, posiblemente, eran restos de plantas usadas para calentar el nido o parte de las reservas de comida que guardaban en él.

Encontramos las madrigueras a unos 30 metros de profundidad. Su tamaño es, aproximadamente, el de un balón de fútbol y, en su interior, había semillas y restos de lana de ovejas y búfalos. [...] Hemos encontrado unas 600.000 semillas de todo tipo de tamaños, desde semillas parecidas a los granos de amapola como semillas algo más grandes de tamaño similar a los granos de trigo

De todas las semillas encontradas, el equipo de investigación seleccionó las de la Silene stenophylla por ser las que, con mayor probabilidad, podrían haber resistido la congelación. Tras la selección, el equipo comenzó a trabajar en la "reactivación" de la semilla para que ésta pudiese germinar y, aprovechando los estípites de la semilla, colocaron las semillas en una solución con nutrientes para, posteriormente, colocarlas en un semillero del que comenzó a germinar una planta que se puso de color verde tras dos días de exposición a la luz.

La planta ha brotado y florecido, por tanto, el equipo ruso ha conseguido cultivar una planta de hace 30.000 años que guarda similitudes con la variedad actual que crece en Rusia y, aunque el hecho en sí es significativo, este experimento supone una demostración práctica de que el hielo puede actuar como contenedor de células que pueden sobrevivir durante miles de año para luego poder ser reactivadas.

Un trabajo impresionante que ha sido publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

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