La empresa Theatrics.com es la desarrolladora de lo que ellos llaman el primer programa de televisión de participación masiva donde gente común sube contenido que ellos mismos generan. La producción del programa toma fragmentos de los videos para construir un hilo narrativo de los sucesos paranormales que se viven en el ficticio pueblo de Beckinfield. El programa está al aire desde hace varios meses y según informan ya han participado en él más de 4000 actores.

La televisión de participación masiva es una nueva experiencia social donde cualquiera puede crear un personaje y ser parte en una historia en funcionamiento.

La historia comienza en la Beckinfield High School, cuando sus alumnos solicitaron a los ciudadanos que grabaran pequeños diarios de sus vidas para compartir. Lo que buscaban era poder retratar la vida del pequeño pueblo a través de los ojos de sus residentes. Tuvieron gran recibimiento por parte de los vecinos, participando con entusiasmo en el proyecto. Inmediatamente los resultados de la experiencia dejaron confundidos a los realizadores, Beckinfield no era una ciudad cualquiera. La negación por parte del gobierno de los sucesos extraordinarios del pueblo no hacen otra cosa que confirmar que los hechos sobrenaturales no son producto de la imaginación de los habitantes. Alienígenas, terremotos, fantasmas y hechizos indios son frecuentes en el pueblo.

La productora de contenido digital Theatrics.com está detrás del programa, son quienes transformaron lo que originalmente era un ejercicio actoral en este producto. También son los encargados de promocionar, desarrollar un sistema de premios para los mejores videos y mantener la comunicación y organización de los participantes.

¿Cómo funciona? Cualquiera puede ser parte de la historia de Beckinfield, lo único que tiene que hacer es anotarse en la comunidad como actor y crearse un personaje. Cada semana recibirá un email por parte de la producción que informa de los sucesos semanales más importantes y provee a cada actor de información confidencial que pueda utilizar para construir una historia. Los actores deben subir videos que vayan desde 30 segundos hasta 5 minutos estos videos están al acceso de todos pero la producción crea todas las semanas un compilado con fragmentos de cada uno que sigan la historia que indicaron en el resumen semanal, claro que no todos los videos llegan a entrar en este compilado. Los actores además van ganando reputación y destrabando medallas por sus logros. De esta forma el espectador puede seguir la historia de un actor que le haya gustado o seguir el eje de la historia grande del pueblo observando los resúmenes.

El programa tiene unas reglas básicas que los participantes deben seguir en sus videos:

  • Nada de desnudez o insultos.
  • Nada de descripción, demostración o implicación de contenido sexual o situaciones violentas.
  • Nada de música, videoclips o cualquier otro tipo de material con copyright.
  • Nada de nombrar o sugerir personas reales del pueblo o fuera de él.
  • Nada de violencia hacia personajes, otra gente o uno mismo.

Tampoco se puede ser antagonista o figura pública relevante (gobernador, celebridad, etc) ya que esos papeles están reservados para actores puestos por la producción que siguen guiones específicos, la idea es que ellos funcionen como guía para el resto de las historias. La producción invita a que cada uno se arme su propio personaje y su historia, pero que entiendan que no hay que buscar la trascendencia rápidamente porque contradice al concepto de entretenimiento ilimitado que proponen.

Hace poco habíamos visto otro intento de generar contenido audiovisual apoyándose en crowdsourcing, Scott Free Productions y YouTube realizaron en 2011 el documental Life in a Day tomando videos que la gente subía al site para mostrar las cosas que ocurren en todo el mundo en un mismo día. Claro que ese proyecto no era de ficción, fue acotado a una película de dos horas y no necesita incentivar la participación porque se apoyaba en material ya publicado. Otro caso que tenemos es el especial de Star Wars realizado por fanáticos, donde cada uno debía reversionar un fragmento del clásico de George Lucas. Beckinfield tiene una propuesta distinta, apostando a explotar el perfil lúdico de los partipantes sin delimitar un producto final sino una experiencia constante para que el espectador se entretenga jugando.