Si me pidieran que destacara una razón por la cual los telescopios terrestres y espaciales son importantes, diría que gracias a ellos se ha popularizado la investigación astronómica hasta niveles nunca vistos antes. Un notorio logro que estas máquinas de última tecnología han conseguido en gran medida gracias a la captura de imágenes del cosmos tan impresionantes como las que traigo en esta ocasión las cuales nos acercan hasta el salón de casa objetos astronómicos situados a miles de años luz de la Tierra.

En la primera de ellas vemos la “incubadora” de estrellas M17 (también conocida como Nebulosa Omega o del cisne) enclavada a unos 5.000 años luz de nuestro planeta y en la segunda el cúmulo globular NGC 5139 (u Omega Centauri) situado en la constelación de Centaurus a 18.300 años luz de la Tierra. Además de por su espectacularidad las imágenes que nos ocupan son especiales porque son las primeras fotografías captadas por el nuevo Telescopio de Rastreo (VST) del Very Large Telescope de ESO en Chile.

Para el que esté un poco perdido, el VST es el telescopio más grande del mundo diseñado para rastrear el cielo en luz visible. Concretamente su lente tiene un diámetro de 2,6 metros y en el interior cuenta con una cámara de 770 kilos que permite captar imágenes a 268 megapixles de resolución, la OmegaCAM construida por expertos de Holanda, Alemania e Italia.

Lo mejor es que estamos ante las primeras imágenes realizadas por el VST a las que le seguirán muchas más. El telescopio realizará en los próximos cinco años tres rastreos; el KIDS, que registrará regiones distantes de la Vía Láctea y servirá para estudiar la materia oscura, la energía oscura y la evolución de las galaxias; el ATLAS, centrado en cubrir una amplia área del cielo y por último el rastreo VPHAS+ se ocupará de rastrear el plano central de la Vía Láctea para producir un catálogo de aproximadamente 500 millones de objetos (para que os hagáis una idea de la cantidad brutal de información que proporcionarán estos rastreos, se estima que la OmegaCAM generará al año unos 30 terabytes de datos en bruto que serán procesador posteriormente en varios centros de datos de Europa dotados de un software creado específicamente para la tarea).

Larga vida al VST y su OmegaCAM, permaneceremos atentos a sus hallazgos.

Imágenes: ESO