Desde hace un tiempo venimos asistiendo a una importante batalla, la relacionada con el tema del vídeo online y los códecs necesarios para su funcionamiento. Dicha batalla, de la que saldrá la pauta que se seguirá en el futuro en cuanto al vídeo en la red, ya ha tenido varios capítulos y el último llegó ayer mismo al anunciar Google que las próximas versiones de su navegador web, Chrome, vendrán sin soporte nativo para el códec propietario H.264.

Tras el mentado anuncio la pregunta que todo el mundo se está haciendo es por qué Google, quien hasta hoy había optado por dar soporte a todos los códecs de vídeo de uso importante, decide ahora prescindir de H.264, que es justamente el formato de vídeo que a día de hoy domina el sector.

Responder a la cuestión tiene su miga ya que en todo esto de los códecs de vídeo para la red de redes hay implicados tanto intereses puramente económicos como también de “poder”. Así que para simplificar el asunto me voy a centrar solamente en las dos posturas que más se están escuchando y lógica tienen (una bastante más que la otra según el criterio del que escribe).

Por un lado tenemos a los que sustentan que Google le niega el soporte a H.264 en Chrome por que la compañía es muy buena y quiere impulsar la innovación libre. Es decir, que según este grupo de personas lo que Google pretende con el movimiento es presionar a los proveedores de contenidos para que adopten el uso de formatos de vídeo libres y también a las empresas que apoyan H.264 con el objetivo de que lo abran.

Esta primera postura, sin más contexto y análisis, sinceramente me parece tan ingenua que se cae por sí sola, con lo que no quiero decir tampoco que efectivamente Google busque también apoyar “lo libre” (es la orientación que vienen manteniendo en varios campos debido a que les está funcionado estupendamente bien).

Por otro lado estamos los que sostenemos la teoría de que la decisión de Google es otro paso, que se suma a los ya dados y al que le seguirán más próximamente, para lograr dos cosas: una, que su códec libre VP8 termine siendo el estándar de vídeo en HTML5, y dos, ahorrar mucho dinero en infraestructuras. Y esto si que tiene mucho sentido ya que hay diversas pruebas, junto a la pura lógica empresarial, que apoyan la teoría.

De primeras tenemos que Google se hizo con VP8 el cual es casi seguro que en no mucho liberarán completamente (o el que salga de WebM), a lo que tenemos que sumar las campañas de impulso al nombrado códec. ¿Para qué tanto esfuerzo? Pues está claro: la idea de Google es conseguir un formato de vídeo libre ante el que la W3C se tendrá que plegar (por ser libre, con más apoyos y mejor que H.264) y convertir en el estándar de HTML5, gracias a lo que el resto de formatos terminarían desapareciendo y sólo nos quedaríamos con uno.

De segundas la propia Google ha manifestado que uno de los factores que más influye, negativamente, en sus beneficios es el coste de infraestructuras y si nos paramos a pensar en todos los devoradores de infraestructuras que tiene Google es fácil llegar a la conclusión de que uno de los más voraces tiene que ser YouTube. De ahí su interés en la consolidación de un códec único ya que cuantos menos formatos y resoluciones se vean obligados a soportar, menos gastos.

Dicho todo esto lo mejor es que si la estrategia de Google sale bien, con la que principalmente persiguen mejorar su negocio y posición en mi opinión, no solamente repercutirá en su propio beneficio sino también en el de toda Internet a todos los niveles. Pero bueno, ya veremos por dónde evoluciona la batalla de los códecs, todavía queda mucho camino por recorrer.

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