Este pasado día doce Walter Harp, director general de Hotmail, se pasó por la ciudad española de Madrid para reflexionar sobre el presente y el futuro del correo electrónico y entre otras cosas habló de dos muy interesantes: de uno de los mayores problemas a los que se enfrentan hoy en día los servicios de email online y de por qué el correo electrónico no será fagocitado por las redes sociales.

En cuanto a lo primero, los problemas a los que se enfrenta hoy en día esta vetusta --en términos informáticos claro-- forma de comunicación digital, comentó que el spam puro y duro ya no les preocupa tanto. Ahora el verdadero problema es lo que él denomina “correo gris”, es decir los típicos correos promocionales/publicitarios que les llegan a los usuarios tras aceptarlos estos voluntariamente (según Harp “el 14% del correo que se recibe es correo gris”).

Este tipo de email es realmente problemático debido a que los servicios como Hotmail no pueden catalogarlos de spam ya que en un primer momento, o en determinados casos, no lo son. Por ejemplo, puede que yo le haya pedido a X comercio online que me mande todos los días por la mañana email con sus últimas ofertas, de lo que se deduce que para mi estas comunicaciones no serían spam. Ahora bien, también habrá otros usuarios a quienes le lleguen los mismos emails que a mi del mismo comercio X después de haber conseguido este el permiso para mandarlos de manera “fraudulenta” (mediante engaños en el momento del registro mismamente), con lo que para esos usuarios los emails de X si que serían spam.

Dicho eso, voy con lo segundo, los razonamientos de Harp sobre por qué las redes sociales no terminarán con el email. Según el directivo, aunque es cierto que entre los jóvenes las redes sociales arrasan como canal de comunicación, “el correo es imprescindible para las cuestiones profesionales” y “los usuarios quieren que el correo electrónico sea algo productivo, mientras que las redes sociales están más destinadas al ocio”. Rematando la jugada se hizo eco de los resultados obtenidos en un estudio realizado por Microsoft en el que le preguntaron a mil personas con qué forma de comunicación se quedarían de entre dos posibles, el email y las redes sociales, si solamente pudieran elegir una de las dos. La mayoría optó por el email.

Sin duda, y aunque mis opiniones no suelen coincidir con las de los grandes directivos, en esta ocasión suscribo completamente todo los dicho por Walter Harp. Lo primero, que el correo gris se ha convertido en uno de los problemas más serios para los servicios de email, es algo completamente obvio, y lo segundo, su razonamiento de por qué las redes sociales no acabarán con el email, también y además no es el único ni mucho menos.