En Hacker News se está llevando a cabo un acto colectivo que cautivó mi curiosidad: la creación de una lista con las 1001 cosas que hay que hackear antes de morir. La idea me remite a esos libros tipo "1001 discos que escuchar antes de morir" y demás, pero aplicada al contexto de ese personaje curioso, erudito, obsesivo, a veces malicioso y ávido de conocimientos que es el hacker --por supuesto, tengo en la cabeza la definición del Jargon File.

Aquí cabe mencionar que Hacker News no es un foro cualquiera. Allí se concentra una buena cantidad de expertos, sobre todo en programación, redes sociales y hasta emprendedores de startups. Este es el tipo de cosas que quisieran hackear:

  1. Hacer un Tetris en JavaScript.
  2. Desarrollar un protocolo de red.
  3. Escribir una ficción interacctiva.
  4. Escribir un parche aceptado por algún proyecto FLOSS.
  5. Aprender Forth.
  6. Compilar un kernel Linux para hacer overclocking/underclocking.
  7. Programar un kernel desde cero.

Algunos otros proponen cosas como "Escribir un libro", "Hacer un App que gane más de 100 dólares en la App Store" o terminar "The Art of Computer Programming" --el clásico e indiscutible (¿ilegible?) mejor libro de algoritmia y programación de todos los tiempos--. Sin embargo, no estoy muy de acuerdo en que esas sean cosas que hackear.

¿Acaso descargar Backtrack para obtener la insípida clave WEP de mi vecino convierte a alguien en hacker? No. No lo creo. No es lo mismo un hacker que un script kiddie. El primero crea soluciones --ingeniosas, sorprendentes o útiles, y además las comparte--; el segundo las imita sin más --y, en general, las presume --.

¿Aprender un raro lenguaje de programación también? No. Tampoco lo creo. No es lo mismo aprender --sobre todo por obligación o esnobismo-- que hackear. La primera es una actividad pasiva. La segunda, implica aprender, pero también enseñar y aportar al conocimiento existente. Uno lee, memoriza y acepta sin cuestionar. El otro practica el conocimiento: lo experimenta, extiende, le da la vuelta y reinterpreta.

Es posible que esa visión de la figura del hacker genial y colaborativo esté sobreidealizada. Lo acepto. Pero me gusta forma de verlo como un miembro del Homebrew Computer Club o como aquel gran hacker del que poco se habla como tal, pero que lo fue para la pintura, la anatomía, la escultura, la música, la ingeniería y todo cuanto se dedicó: Leonardo Da Vinci. Sí, ese curioso insaciable que en su lista de cosas para hackear estaba "hacer una máquina voladora".

Da Vinci deconstruyó y experimentó con su realidad para crear. En este preciso sentido, dime, estimado lector, ¿qué 1001 hacks te gustaría hacer antes de morir? Considerando que 1001 es 9 en números binarios y con algo de sentido del humor para que se animen a participar, se me ocurrió la siguiente lista --me divertí haciéndola, créanme--:

0001: Fabricar un casco que fascine a los miembros de Daft Punk.

0010: Hacer un virus informático con sentido de la ética.

0011: Una máquina que use Arduino para crear auroras boreales caseras.

0100: Usar Lisp para crear un sistema operativo que se repare a sí mismo.

0101: Crear un sistema barato de (des)cifrado cuántico basado en FPGA.

0110: Programar una aplicación móvil de realidad aumentada que haga las veces de una computadora personal, tal como se muestra en Denno Coil.

0111: Diseñar una darknet P2P incensurable, anti-copyright, anti-SGAE, pro cultura libre capaz de evolucionar por sí misma ante esas amenazas.

1000: Crear un dispositivo que transforme la voz humana en una imagen fractal, en tiempo real.

1001: Programar un App para iPhone o Android que registre, clasifique, ordene y optimice con inteligencia artificial cada aspecto de nuestra vida; con privacidad integrada, claro.