Ayer se hizo público que WikiLeaks adquirió 92.201 documentos oficiales secretos de la guerra de Afganistán entre 2004 y 2009, y les dio acceso al New York Times, al británico The Guardian y al alemán Der Spiegel, para que verificaran su autenticidad y constataran su significación. Al mismo tiempo que los documentos se hicieron públicos en WikiLeaks, los tres periódicos han publicado ayer respectivas secciones analizando y difundiendo la información más importante resultante de esta filtración, la más grande en la historia de las filtraciones militares, que muestra un panorama de la guerra en Afganistán bastante más devastador del que se pensaba.

WikiLeaks ya venía poniendo nervioso al gobierno de Estados Unidos con su cruzada por hacer pública toda información valiosa que les hicieran llegar. En cuanto a la decisión de su fundador, Julian Assange, sobre por qué publicar en su sitio tal cantidad de documentos reveladores él se mantiene fiel al espíritu de su organización desde sus comienzos, el de buscar transparencia y revelar "comportamiento poco ético de los gobiernos y organizaciones", o como simplemente lo ponen en la bio de su cuenta de Twitter: "abrimos gobiernos". Según dijo en una entrevista a The Guardian, esta colección de documentos "muestran la verdadera naturaleza de esta guerra". También habla de la importancia de "escarbar a tiempo", y de casos como los de los Papeles del Pentágono, donde datos de una guerra se han hecho públicos años más tarde, marcando la diferencia en que ahora se está entregando información directamente a una audiencia mucho más masiva, y que eso sólo es posible como resultado de la existencia de Internet.

Los registros completos se pueden descargar de WikiLeaks, y en cada uno de los periódicos se pueden leer análisis de la información. Según el NY Times, los datos más prominentes de lo destilado de estos archivos son: la confirmación detallada de cómo servicio de espionaje de Pakistán lidera la insurrección afgana que combate a las tropas norteamericanas, que las operaciones paramilitares de la C.I.A. se están expandiendo en Afganistán, y que los talibanes han utilizado misiles termoguiados contra naves occidentales.

El gobierno de Estados Unidos ya se proclamó contra esta filtración que dicen "suponen una amenaza para la seguridad nacional" y remarcan que los documentos abarcan un período anterior al actual (hasta diciembre de 2009), en el cual afirman que la administración de Barack Obama cambió su estrategia respecto del conflicto en Afganistán. Si bien todavía se investiga, se cree que le fuente que entregó la información a WikiLeaks es Bradley Manning, el mismo que en abril filtró el infame video donde tropas norteamericanas disparan y matan a civiles desde un helicóptero. Ya hay hasta un petitorio online juntando firmas para pedir la liberación de Manning, que está detenido en Kuwait por exponer el crimen.

En las escuela de periodismo estudiamos cómo la televisión tuvo un fuerte impacto en la opinión pública al mostrar la guerra de Vietnam, por primera vez en la historia el público veía la crudeza de la guerra, y esto contribuyó al repudio popular que colaboró con la finalización del conflicto. Me pregunto si el impacto que pueda tener una filtración de documentación militar en esta magnitud a través de un sitio de Internet, y la forma en la que se manejó en conjunto con tres periódicos, para sentará un precedente para demostrar el potencial de este creciente medio de comunicación donde la censura no es tan fácil de ejercer, en favor de la tan necesitada transparencia.