Otra más a la larguísima lista de motivos por los cuales el modelo de las discográficas se ha hecho viejo muy rápido y a causa de eso están metidos en un hueco del cual, aparentemente, no pueden salir.

La RIAA (la SGAE de Estados Unidos, que representa a las 4 grandes discográficas en ese país) ha hecho en los últimos 2 años: 1,8 millones de amenazas a usuarios de internet y 269,609 amenazas más a colegios y universidades.

Resultados: cero. La gente sigue descargando música porque ya nadie quiere comprar CDs y porque los "canales oficiales" no ofrecen soluciones reales.

¿Qué pasa cuando una empresa aplica creatividad y busca hacerle la vida más fácil al usuario dándole métodos sencillos de conseguir la música que le gusta en vez de tratarlos como delincuentes? Vemos casos de éxito como el de Spotify, Grooveshark o iTunes Music Store.

Y no nos cansaremos de decirlo, una y otra vez, hasta que, al menos, la opinión general entienda que el problema no son las personas, sino las empresas que lejos de buscar mejores formas que adquieran su producto, se dedican a intentar amenazarlos legalmente.