"Google corre el riesgo de convertirse en el nuevo Microsoft", ha dicho Steve Wozkniak, co-fundador de Apple (quien, por cierto, estará en la Campus Party en México). En lo personal, ya me cansan un poco este tipo de declaraciones. Bien decía Fede hace unos días sobre ese meme que reza algo como: "Microsoft es el nuevo IBM, Apple el nuevo Microsoft y Google el nuevo Apple" (¿y a Facebook, dónde lo metemos? ¿y Yahoo?). Todo se convierte en la misma cantaleta, donde el bueno se vuelve malo, el malo se vuelve peor, y resulta que el peor siempre fue el bueno.

No sé ustedes, pero yo noto algo de orwelliano en el asunto. Será que por culpa del círculo de lectores de #1libro en Twitter me he releído 1984, pero encuentro una extraña similitud con la trama. En este relato distópico, el mundo está gobernado por tres superpotencias: Oceanía, Estasia y Eurasia. Las tres meganaciones pelean constantemente entre sí por los poquitos terrenos que aún quedan en disputa. ¿Les suena?

Permítanme que Wikipedia me ayude a explicar:

Los tres estados se encuentran en un estado constante de guerra, aunque usualmente dos se alían contra otro por un cierto lapso de tiempo, hasta que el aliado se confía, se forman bases militares en las fronteras y entonces lo traicionan, tras lo cual se alían con el antiguo enemigo. Debido a que su poderío es equivalente ningún estado puede ganar la guerra que se vuelve eterna, aunque la prensa controlada por el gobierno frecuentemente anuncia severas victorias. La guerra es el principal motor de la economía y permite el desarrollo de la industria así como justificar el control y la violación de los derechos dentro de sus propias fronteras, razón por la cual resultaría inadecuado para los gobernantes de todos los países que terminara.

Vamos, pero esto sólo sucede en las novelas, ¿no? Claro, comparar la situación actual con el resto de la distopía planteada por Orwell es exagerado, pero desde un sentido corporativo refleja una competencia entre hegemones que no puede ser ganada por ninguno de los involucrados. Así que si Google es el nuevo Apple (o como sea que ahora vaya el cuento), no me interesa ya en demasía. Sólo me preocupo por darle un pequeño vistazo a la fecha del diario para revisar que no he retrocedido en el tiempo.