Ya hablamos una vez en ALT1040 de la computación cuántica y de la gran implicación que tiene en el futuro y en el desarrollo de la informática. Pero la física cuántica va a ser también de gran importancia en otros muchos campos y va a estar presente en otros tantos frentes de avance tecnológico, uno de ellos y quizá de los que más atención está atrayendo últimamente es el de la fabricación de dinero.

Cómo fabricar billetes y monedas lo suficientemente seguros como para que sean infalsificables es un tema que ha preocupado a la humanidad prácticamente desde la aparición de los mismos. La premisa base de la que partimos a la hora de establecer si un objeto es falsificable o no es si otro puede reproducir, ya sea con mis mismos medios o con otros, lo que yo he hecho. Y aún más importante, hoy en día para que una falsificación sea efectiva, ni siquiera hace falta que el billete sea totalmente idéntico, basta con que se parezca o cumpla una serie de protocolos mínimos de seguridad para pasar inadvertido.

Aquí es donde entra precisamente en juego la mecánica cuántica, más concretamente otro campo igual de interesante, la criptografía cuántica. La idea de fabricar dinero cuántico apareció por primera vez en la década de los 60 en la Universidad de Columbia gracias a las teorías de un estudiante de doctorado llamado Stephen Wiesner. Este estableció que podrían crearse billetes con 20 trampas de luz, diminutos aparatos que son capaces de atrapar un fotón con un estado de polarización concreto. La disposición polarizada de todos estos fotones sería al azar en una combinación que sólo el banco conocería y que debido a las propiedades cuánticas de la materia nadie podría ser capaz de adivinar.

Es justo aquí donde está la gracia de la criptografía cuántica. Para poder desencriptar, propiamente dicho, un mensaje cifrado, hay que 'percibir' el contenido íntegro del mensaje encriptado, como la disposición de la polarización del fotón es cuántica y aleatoria nadie, salvo el banco, podría empezar siquiera a 'leer' el contenido del mensaje, con lo que muchísimo menos desencriptarlo.

¿Cuál es el principal problema teórico? El principal problema teórico es que si una organización criminal, por el motivo que fuese de repente consiguiese acceso a esa secuencia que sólo conoce el banco, ya tendría total acceso a la falsifación de billetes que además si serían totalmente indetectables. Por eso es muy interesante, y aquí es dónde están los principales problemas hoy en día, en la creación de dinero cuántico cuya disposición al azar de la polarización de sus fotones no la conozca ni siquiera el banco y un dinero además que cualquiera puede comprobar si es auténtico.

Para ello se están llevando a cabo intentos a partir de la encriptación asimétrica ¿Cómo funciona esto? Si yo te digo por ejemplo 42 (que por otro lado y como todo el mundo sabe es el sentido de la vida, el universo y todo lo demás) a ese número has podido llegar multiplicando 6 x 7, 42 x 1 o si tienes en cuenta decimales toda una serie infinita de números. Es decir, que hay una clave pública, 42 en nuestro caso, que todo el mundo conoce, la encriptación reside en 'cómo llegar' a ella.

Como puede verse, mucho de lo que se maneja a la hora de crear dinero cuántico es altamente teórico y de momento no se tiene un método viable de llevarlo a cabo, por poner un ejemplo, el método que Wiesner propuso conllevaba que crear un billete de un dólar costaría 1 millón de dólares, por lo que era totalmente inviable.

Puede que algún día tengamos la posibilidad de llevar en el bolsillo pequeñas maravillas cuánticas con forma de billete en el bolsillo, y prometemos que cuando ocurra lo contaremos en ALT1040, hasta entonces sólo nos queda esperar entretenidos con otras pequeñas maravillas igual de interesantes.

Foto: Neofronteras