Que el mundo de los insectos es realmente apasionante creo que todos lo tenemos claro a estas alturas, varios ejemplos he traído por aquí que sustentan dicha afirmación como por ejemplo aquél vídeo donde aparecen 30 avispones asiáticos aniquilando a 30.000 abejas europeas. Pues bien, hoy voy hablar nuevamente de insectos, concretamente de dos nuevas especies de avispa descubiertas en Brasil que son unas auténticas usurpadoras de cuerpos, y también de arácnidos.

Las protagonistas en cuestión se llaman Hymenoepimecis japi y Hymenoepimecis sooretama y se caracterizan por tener la capacidad de esclavizar a determinadas especies de arañas utilizando químicos en beneficio de sus larvas. Los acontecimientos, un poco espeluznantes, se producen según un estudio desarrollado por la Universidad Federal de Sao Carlos y el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología de Hymenoptera Parasitóides tal que así.

Lo primero que hace la avispa es localizar al espécimen de araña idóneo: ni muy grande, ni muy pequeño y hembra a ser posible. Una vez localizado le clava su aguijón en la boca para inyectarle una toxina que dejará a la araña inconsciente durante unos segundos, momento que la avispa aprovecha para introducirle directamente en el abdomen sus huevos. Durante los siguientes días los huevos se convierten en larvas las cuales se alimentan de la propia araña y no solamente eso sino que también segregan una sustancia química que hace la araña cambie su comportamiento, esta comenzará a construir una tela/red especialmente diseñada para contener en su interior las larvas de avispa donde las mismas terminarán su metamorfosis. Finalmente, como era de esperar, la araña muere.

Se conocen otros casos de avispas ladronas de cuerpos pero todavía existen muchas incógnitas que estos dos nuevos descubrimientos no han desvelado. Especialmente intrigados están los investigadores por saber qué es exactamente la sustancia química que las larvas segregan en el interior de las arañas, de la cual solamente se tiene claro que es extremadamente potente como hemos visto. Cada vez me apasionan más los bichos, he dicho.

Vía: TreeHugger