Mona Lisa

Muchas personas ven en la Mona Lisa, una de las obras de arte más discutidas y famosas del mundo, emociones encontradas y no pueden determinar si está realmente riendo o no. Al parecer después de tantos años de incógnita e investigaciones científicos de Alicante, en España, lograron dar con la tecla.

Aparentemente el problema reside en que existen muchos canales visuales que se encargan de analizar el tamaño, la claridad, el brillo y la ubicación de diferentes objetos. En el caso de la Mona Lisa, creada desde el año 1503 al 1506 por Leonardo Da Vinci, todo depende del canal que le envíe la información primero a nuestro cerebro. Algunos canales verán una sonrisa y, otros, no.

Luis Martinez Otero, científico del Instituto de Neurociencias de Alicante, lo explicó él mismo:

A veces un canal le gana al otro y vemos una sonrisa. A veces otros le ganan y no vemos una sonrisa.

Lo más increíble de todo esto no es lo que pasa con nuestro cerebro y la expresión de la pintura, sino que esto fue exactamente lo que quiso generar Da Vinci. En uno de sus libros de anotaciones revelaba que estaba tratando de pintar expresiones dinámicas porque eso es lo que veía diariamente en la calle.