Aunque son muchos los hechos en torno a la historia de Steve Jobs, muchas grandes hazañas y una imagen casi mitificada, lo cierto es que ante todo, Steve Jobs era un ser humano, excéntrico, ingenioso pero normal y corriente. Aquí van algunas anécdotas que hablan un poco más del trasfondo de este personaje que tanto a influido en el mundo de la tecnología.

Steve Jobs y el dinero

Aunque parezca mentira, Jobs no fue siempre un tipo rico. Todo lo contrario. En sus precarios comienzos Steve Jobs pasó una marcada época de penurias. Lo más curioso al respecto es que a él, en muchas ocasiones pareció darle igual. Por ejemplo, una de las «Me miró exasperado y arrojó todas las monedas y billetes al mar»anécdotas de Steve Jobs contadas por su ex-novia y madre de Lisa, la hija no reconocida (o sí) por parte de Jobs, habla de aquellos tiempos.

Según explicaba Chrisaan para Rolling Stone, en un momento en el que no tenían dinero ninguno de los dos y tras un auténtico acto de derroche según la situación (ir al cine y a cenar fuera), al volver al coche se encontraron con una multa de 25 dólares por el aparcamiento. Este hecho llevó a un momento de discusión en el que Steve Jobs, tras un largo rato paciente, terminó saliéndose de sus casillas y, con una calma fría, tiró al mar las monedas y billetes que les quedaban y que llevaba en los bolsillos. Como si quisiese decir que el dinero no merecía la pena tanta discusión. Pero también a pesar de necesitarlo desesperadamente.

LISA

Hablando de Lisa, muchos os preguntaréis quién es. Lisa, según cuentan los hechos, es la hija fruto de la relación entre Brennan y Jobs. Aunque durante muchos años el propio Steve rechazó su paternidad aduciendo que era estéril, al final parece que otra de las anécdotas de Steve Jobs salió a la luz de mano del propio biógrafo del CEO de Apple. En un punto dado, Jobs confirmó: «pues claro que le pusimos el nombre por mi hija«, hablando de Lisa, el ordenador de la compañía. Luego el equipo de marketing hizo su trabajo para vender el acrónimo, aunque, los desarrolladores han usado en ocasiones estas iniciales a modo de broma, ante el misterio como el acrónimo de «Vamos a inventarnos algún acrónimo» (Let’s Invent Some Acronym, en inglés).

¿Por qué estás trabajando?

Otra de las anécdotas de Steve Jobs cuenta como en un momento dado, Heidi Roizen, CEO de T/Market y distribuidora de software para Apple tiempo atrás, recibió una llamada de Steve Jobs para hablar de una negociación. Según comenzó la conversación, Roizen le contó a Jobs que su padre acababa de morir mientras ella se encontraba de viaje en París. «¿Y qué haces trabajando?», contestó inmediatamente Jobs, «Vete a casa, voy de camino». Al hablar con ella su atención fue delicada y extrema, según cuenta Roizen, probablemente por que su propia madre había muerto unos pocos meses atrás.

El problema de higiene

No todo lo que rodea a Steve Jobs es socialmente correcto. Como todos los excéntricos y genios del mundo, tenía algunas costumbres un tanto estrafalarias, si no incómodas. Entre ellas encontramos cierto problema de higiene. Entre otras cosas, Steve Jobs disfrutaba principalmente del pescado, rechazando cualquier otro tipo de carne. Al prescindir de otras carnes, «Jobs creía que por nos comer carne su cuerpo no producía malos olores»Jobs creía que su cuerpo estaba libre de olores desagradables, por lo que no necesitaba ni ducharse muy frecuentemente ni llevar desodorante.

Así lo afirma Walter Isaacson, su biógrafo autorizado quién cuenta esta y otras anécdotas de Steve Jobs. La creencia de Jobs es totalmente falsa, y el olor no se elimina tan fácilmente. Otra de las anécdotas de Steve Jobs cuenta como cuando estuvo trabajando en Atari fue trasladado al turno de noche debido precisamente a su falta de limpieza corporal o a la extraña costumbre de andar por la oficina descalzo. Además, cuenta su biografía que una de las actividades favoritas de Jobs para desestresarse durante los primeros años de la compañía era lavarse los pies en los lavabos de Apple.

Steve Jobs el Monje

Aunque es un hecho muy conocido, Steve Jobs cultivaba de una manera muy aplicada el budismo. Hasta tal punto, el antiguo CEO de Apple era amante de esta filosofía que hubo un tiempo en el que su aspiración fue en realidad convertirse en un monje budista. Una de las anécdotas de Steve Jobs cuenta como tras un viaje a la India, junto a uno de sus mejores amigos de Reed College, volvió con la cabeza afeitada, muy diferente al joven Steve Jobs de media melena que todos recordamos, y habiendo abrazado el budismo.