Midjourney y Stability AI, dos herramientas de inteligencia artificial destinadas a la creación de imágenes mediante una breve descripción de texto, se han visto envueltas en una demanda colectiva realizada por un trío de diseñadores, quienes afirman que las diferentes compañías han infringido los derechos de autor “de millones de artistas” con sus modelos de inteligencia artificial generativa. La demanda también afecta a DeviantArt, una plataforma que engloba una comunidad de artistas en la red, y que recientemente ha lanzado su propia IA capaz de generar imágenes.

Los demandantes; Sarah Andersen, Kelly McKernan y Karla Ortiz, afirman que las tres compañías han estado entrenando sus modelos de IA generativa con imágenes y obras publicadas en Internet “sin el consentimiento de los artistas originales”. Detallan, además, que estas herramientas recopilan y almacenan los diseños para, posteriormente, “combinarlos” y generar los suyos propios. Tanto Midjourney como Stability AI, sin embargo, utilizan un sistema diferente para crear imágenes a partir de una descripción de texto. Tan solo almacenan “representaciones matemáticas” que recopilan de los patrones de esas imágenes, y no los diseños como tal, según recoge The Verge.

En cualquier caso, la demanda, impulsada por el abogado Matthew Butterick a través del bufete de abogados Joseph Saveri, busca compensar a aquellos artistas que se han visto afectados al ver que este tipo de modelos de IA generativa funcionan gracias al entrenamiento a partir de millones de sus diseños. Estiman que si por cada imagen “robada” para entrenar a sus herramientas de inteligencia artificial, se les sancionara con una multa de 1 dólar, deberían pagar unos 5 mil millones de dólares.

Los artistas llevan meses luchando contra los modelos de IA generativa como Midjourney

Midjourney, IA

Curiosamente, es la primera vez que se publica una demanda dirigida a varias compañías que cuentan con modelos de inteligencia artificial que crean diseños a partir de una descripción de texto. Los artistas, no obstante, llevan meses posicionándose en contra de este tipo de herramientas que amenazan con acabar con su trabajo y que utilizan, además, diseños extraídos de internet para entrenarse.

Karla Ortiz, una de las demandantes, de hecho, ha aplaudido que se haya dado un paso más y que la denuncia ante estas compañías pase de “las esferas públicas” a los tribunales. “Los artistas de todo el mundo están organizados y organizando. Nuestra comunidad global tiene la intención de educar, difundir la conciencia, organizar, defender e incluso ayudar a dar forma a las leyes y la ética, hacia un futuro más equitativo”, ha destacado.

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