Rian Johnson tomó algunas grandes decisiones en Puñales por la espalda: el misterio de Glass Onion. En primer lugar, comprender el sentido del mecanismo de misterios que construye. Esta vez, la historia abandona la lúgubre Nueva Inglaterra para narrar su misterio bajo el sol de Grecia. 

Puede parecer una decisión simple, hasta que es obvio que no lo esa. El contexto una rara sensación de belleza profana, peligrosa y que puede esconder un secreto. Algo que por supuesto hace de Puñales por la espalda: el misterio de Glass Onion una historia tramposa. 

Al otro lado, se asegura que todos sus personajes tengan un punto de vileza en su comportamiento. Un elemento con el que el director ya había jugado en la película, pero que en esta oportunidad es más incómodo. Lo que comienza por ser unas cortas vacaciones en un destino paradisíaco se transforma en un caso a toda regla.

Pero más allá de lo obvio de ser un caso por resolver, Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion es una meditada visión sobre la culpa. ¿Por qué se cometen delitos y actos de crueldad? La película se lo pregunta de manera explícita y analiza con cuidado el terreno que transita. No intenta ser sermoneadora ni tampoco una moraleja. Se trata de un mecanismo de ingenio y en eso se apoya. 

Puñales por la espalda: el misterio de Glass Onion

Rian Johnson tomó algunas grandes decisiones en Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion. En primer lugar, comprender el sentido del mecanismo de misterios que construye. Esta vez, la historia abandona la lúgubre Nueva Inglaterra, para narrar su misterio bajo el sol de Grecia.
Puede parecer una decisión simple, hasta que es obvio que no lo es y mucho menos, bien intencionada. El contexto brinda una rara sensación de belleza profana, peligrosa y que puede esconder un secreto. Algo que por supuesto hace, en mitad de una historia tramposa.

Puntuación: 4.5 de 5.

Un misterio bajo el sol y entre rostros conocidos

Después de todo, el burlón humor que palpita bajo las escenas de Puñales por la espalda: el misterio de Glass Onion es también un hilo conductor entre situaciones complicadas. El millonario y genio solitario Miles Bron (Edward Norton) invita a un grupo heterogéneo a unas vacaciones de ensueño. Uno que según deja traslucir el argumento pasa una buena cantidad de tiempo juntos y se conocen, de una manera u otra. Eso incluye a Claire (Kathryn Hahn), una candidata al senado con algunos inconvenientes que resolver. Al otro extremo de influencia e importancia, se encuentra Lionel (Leslie Odom Jr.), un genio parte del equipo de Miles. 

Como no podía ser de otra forma, la celebridad virtual forma parte esta vez de los invitados. Duke (Dave Bautista) es una figura del streaming y no deja de recordar, en toda oportunidad posible, que “están siendo observados”. No solo observados — contemplados, analizados — sino también, forman parte de un fenómeno más grande. Por último se encuentra Birdie (Kate Hudson), otra celebridad en ciernes. Esta vez, es una mirada al mundo de la moda y que aporta una dosis de diálogo venoso a la trama. 

No obstante, al parecer hay un rostro no muy bien recibido en la combinación de viajeros de Puñales por la espalda: el misterio de Glass Onion. Cassandra (Janelle Monáe), es la una adición desagradable en esta aventura de ensueño. Lo que deja entrever de inmediato, y con una sutileza brillante, que las risas y buen humor entre el grupo de viajeros pende sobre una pátina de hipocresía. Para añadir más tensión a este pequeño cónclave de grandes rostros exitosos, la travesía incluye al detective Benoit Blanc (Daniel Craig). 

Cuando una muerte se atraviesa en medio de las deslumbrantes vacaciones, Blanc por supuesto deberá intervenir. Es entonces que la película comienza un recorrido — sin retorno — hacia una burlona parodia sobre la naturaleza humana. También, de los misterios que se ocultan detrás de sonrisas petrificadas en una maliciosa versión de un asesinato disparatado. ¿Por qué matar cuando no hay una sola forma que el autor no sea descubierto? Es la gran pregunta que se hace la película y que deberá responder. 

Puñales por la espalda: el misterio de Glass Onion y sus secretos

El también guionista Rian Johnson deja claro durante los primeros diez minutos de Puñales por la espalda: el misterio de Glass Onion, que el misterio a resolver es más complicado de lo que parece. También, que lo ocurre, no es solamente un crimen. Es, una declaración de intenciones sobre la oscuridad latente en la película de Netflix. A pesar de sus chistes, bromas y juegos de palabras, el film es también una versión levemente tenebrosa de la envidia. 

La trama de Puñales por la espalda: el misterio de Glass Onion tiene la portentosa habilidad de tomar los elementos dispares que presenta casi de inmediato para abrir la puerta al misterio. A la vez, para dejar claro que la muerte que acaeció es directamente proporcional a las malas intenciones que gravitan en el grupo. La habilidad de Johnson para desafiar las expectativas y para sostener la tensión, sorprende. 

Mucho más, cuando poco a poco, la trama deja claro que está en una elucubración a través de la celebridad, la fama y el reconocimiento. Si en la anterior película toda la historia giraba alrededor de la codicia, en esta ocasión lo hace en la necesidad de validación. Un tema que puede parecer endeble hasta que Johnson lo lleva a un estrato malicioso, cruel e ingenioso.

Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion está construida para que sea complicado comprender qué empuja a cada uno de los personajes. Al final, todos son pequeñas estrellas menguantes en sus diferentes estratos. Pero cuando ocurre el crimen, se hace evidente que además de eso, están en escenarios dolorosos de su vida privada. 

Por lo que la presencia de Blanc — esta vez más malicioso y levemente perverso — es un punto brillante. La tensión entre los viajeros y este extraño, se hace cada vez más obvia. A medida que avanza el argumento, Johnson dejará claro que esa versión sarcástica sobre el por qué hacemos el mal es casi primitiva. “No hay nadie completamente bueno, aunque crea lo es”, dice Blanc, con una de sus maliciosas sonrisa. 

Muchas capas de cebolla en un crimen extraño

Johnson utiliza todos los elementos a su disposición para producir la sensación inmediata que lo que muestra, es tan engañoso como poco creíble. Desde la visión onírica de esta isla brillante, con sus aguas cristalinas hasta sus personajes, empeñados en sostener máscaras quebradizas. Todo en Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion, está pensado para que no sea predecible. Que, de hecho, sea tan desconcertante como para la inevitable analogía de las capas de cebolla, cobre sentido. 

Nada es lo que parece en este grupo de celebridades mínimas, que necesitan recordarse a sí mismas que “la fama ahora, es algo más”. Las menciones a la Pandemia — que Johnson usa con magistral tino — acentúan la idea de la sensación de súbita libertad. Este grupo de millonarios — o al menos, de rostros reconocibles — quiere ser libre.

Lo que claro está, incluye, liberarse de unos cuantos secretos vergonzosos, incluso a costa del asesinato. Un elemento que convierte a esta caja de los misterios — tan elegante y bien construida — en una de las mejores películas del año. Al menos, la más sarcástica y elegante, entre otras tantas en escenarios parecidos. 

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