Todo parece indicar que 2023 será un año en el que experimentaremos calor extremo aún mayor que 2022. Esto de acuerdo el Servicio Meteorológico Nacional del Reino Unido, que asegura que el año que está por llegar tendrá atravesará una de las más altas temperaturas globales promedio jamás registradas.

De hecho, 2023 marcará el décimo año consecutivo en que las temperaturas están al menos un grado —en promedio— por encima de la media preindustrial. Se espera que la Tierra experimente un aumento de temperatura de entre 1,08º y 1,32º Celsius por encima de la media registrada en 1900, que fue cuando empezamos a quemar combustibles fósiles.

El incremento y la llegada del calor extremo en 2023 está influenciado por dos grandes motivos. Por un lado, el fin del ciclo de La Niña, que suele atraer temperaturas más bajas en la superficie del océano Pacífico. Este ciclo suele ser de tres años y termina en 2023.

Por otro lado, están las emisiones de gases causantes del efecto invernadero. El próximo año continuarán aumentando, superando los récords de 2022. Acercándonos cada vez más a un desastre climático inevitable.

Un grado Celsius no parece gran cosa, pero tiene un efecto dominó en el clima a nivel mundial

El aumento de un grado Celsius en el promedio de la temperatura a nivel global no parece gran cosa, pero lo es. Estos cambios tiene un efecto dominó que genera el calor extremo que ya experimentamos durante los últimos años. Incluyendo incendios forestales masivos nunca antes vistos, olas de calor interminables y sequías generalizadas en diferentes regiones del mundo.

España, por ejemplo, vivió en 2022 la peor ola de calor de la historia del país, de acuerdo a datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). No solo fue la más larga —entre el 9 al 18 de julio— también fue la más grande en extensión territorial. Afectó a 36 provincias y se calcula que fue la culpable de la muerte de 500 personas.

Los climas cálidos extremos, a su vez, causan un desbalance que intensifica algunos de los fenómenos climáticos que se han vivido recientemente durante el invierno. Nevadas inesperadas en regiones donde no debería ocurrir, climas fríos extremos —como el que está atravesando Estados Unidos y Canadá en la actualidad— o tormentas devastadoras.

calor extremo / ola de calor

El calor extremo de 2022 es evidencia de que hacen falta muchas más acciones concretas

La Organización Meteorológica Mundial (WMO) emitió un comunicado el pasado 23 de diciembre advirtiendo de la necesidad de tomar acciones concretas, tras los efectos climáticos que hemos vivido durante 2022, incluyendo las olas de calor extremo que han roto todos los récords previamente registrados.

«Este año nos hemos enfrentado a varios desastres climáticos que han costado demasiadas vidas, y han perjudicado la salud, alimentos, energía, acceso al agua potable e incluso infraestructuras. Un tercio de Pakistan estuvo inundado, con efectos económicos devastadores y pérdidas humanas. Se sufrieron olas de calor que rompen récords en China, Europa, Norte y Sudamerica. La sequía interminable en el Cuerno de África podría significar una catástrofe humanitaria, explicó Petera Taalas, secretario general de la WMO.

La WMO también advierte que, aunque 2022 no ha fue el año más caliente de la historia —fue 2016— sí que se registraron algunos de los fenómenos climatológicos más intensos registrados. Incluyendo récords históricos de temperaturas altas, olas de calor extremo repetidas en diferentes regiones de Europa y Sudamérica, con Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia y Uruguay experimentando algunas de las temperaturas más altas jamás registradas.

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