Irlanda depende de los combustibles fósiles. La Autoridad para la Energía Sostenible de Irlanda lo deja claro. Sus datos oficiales muestran que en 2020, la energía necesaria para alimentar transportes, residencias, industria, comercios e instalaciones varias venía principalmente del petróleo y del gas natural. Dos fuentes contaminantes y finitas. Pero en 2025, Irlanda dependerá solamente del sol y otras energías renovables para cubrir su demanda. En la práctica, independencia energética. Que sea así dependerá de que se hagan realidad ciertos condicionantes.

Para hacer realidad esa promesa, en tres años tienen que cambiar muchas cosas. No es fácil dejar de depender del petróleo y del gas natural. Pero, en Irlanda, la apuesta es fuerte desde la puesta en marcha del nuevo gobierno en 2020. Una coalición entre tres partidos: el Fianna Fáil (conservador), el Fine Gael (liberal-conservador) y el Green Party o Partido Verde. Y precisamente, Eamon Ryan, Ministro de Medio Ambiente, Clima y Comunicaciones y Ministro de Transportes, es también el máximo representante del Partido Verde de Irlanda. Y su intención es instalar suficientes infraestructuras solares como para generar 5.000 MW de energía a partir del sol.

El anuncio se produjo en una conferencia del Partido Verde en Athlone, en el centro del país. El Ministro de Medio Ambiente irlandés anunció un gran despliegue para obtener energía limpia a partir del sol y alcanzar así la independencia energética. Y recordó que el mes pasado, Irlanda había logrado generar la mitad de energía necesaria mediante instalaciones eólicas. Especialmente eólica marina. Pero los cambios energéticos en Irlanda no se quedan ahí.

La revolución verde de Irlanda

Durante los dos años que llevan de gobierno, el Ministerio de Eamon Ryan ha realizado una fuerte inversión en transporte público, energías renovables y en reducir su generación de CO2. Acciones que se enmarcan en un ambicioso plan que va de 2021 a 2025. Es decir, todo el mandato del actual gobierno irlandés.

En la página oficial de la Autoridad para la Energía Sostenible de Irlanda podemos encontrar un resumen de la situación en 2021 en el tema energético. Por ejemplo: ha logrado reducir sus emisiones de CO2 un 4,8%. Y, aunque la energía eólica supone un 13,6% del total de energía generada, Irlanda sigue dependiendo del petróleo, el gas natural y el carbón. La situación es tal, que el transporte depende de los combustibles fósiles al 95,5%.

Así que hay mucho trabajo por hacer. Además de la instalación de paneles solares a gran escala, en el ámbito del transporte, el Ministerio de Transporte quiere implementar el uso de autobuses eléctricos y nuevos servicios de transporte público urbano y rural. Así como reabrir algunas de las muchas líneas de ferrocarril cerradas.

Las energías renovables son minoritarias en Irlanda
Hasta 2020, las energías renovables han sido minoritarias en Irlanda. Credit: SEAI

La letra pequeña de la independencia energética

Pero más allá de promesas y buenas intenciones, cabe poner los pies en la tierra. Dos días después de las declaraciones del ministro irlandés de energía, la Federación de Micro Energías Renovables, por sus siglas en inglés MREF, aclararon que para lograr el propósito de generar 5.000 MW de energía con placas solares sería necesario invertir en Irlanda 1.000 millones de euros

Por otro lado, la Asociación Irlandesa de Energía Solar, por su siglas en inglés ISEA, dan unas cifras aproximadas del actual estado de la energía solar en Irlanda. Actualmente hay 640 MW de energía solar en marcha. Y más de 1.500 MW contratados para entregar antes de 2025. El resto, hasta llegar a 5.000 MW tiene permiso de planificación. 

Pero de ahí a llegar a la independencia energética total, está por ver. La situación en Europa cada vez es más favorable al uso de energía solar. Entre mayo y agosto de 2022, el 12% de energía generada dentro de la Unión fue solar. Parece poco, pero ese 12% equivale a 99,4 TW. La energía eólica supuso también un 12% y la hidráulica un 11%.

La independencia energética queda lejos en el caso español
Ejemplo de generación eléctrica un día cualquiera en España Credit: REE

La situación en España

Si Irlanda logra en 2025 la independencia energética mediante energías renovables, habrá adelantado a España por la derecha. Y es que sólo en 2021, España instaló 3.300 MW de potencia solar fotovoltaica. Comparados con los 5.000 MW que Irlanda quiere conseguir en los próximos tres años. Y a la cifra española hay que añadirle 600 MW de eólica ese mismo año. Pero se hace difícil comparar España con Irlanda en cuestiones energéticas.

En total, la potencia renovable instalada en España es de 64.000 MW. Lo que supone el 56% del parque nacional energético español que asciende a 113.000 MW. Para alcanzar los objetivos de 2030 del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), es necesario instalar todavía unos 50.000 MW más.

Según datos de Statista, en 2021, la energía eléctrica de España se generó con eólica (23,3 %), nuclear (20,8%), ciclo combinado (17,1%), hidráulica (11,4%), cogeneración (10%), solar fotovoltaica (8,1%), carbón (1,9%) y solar térmica (1,8%). Así que para lograr la independencia energética es inevitable seguir recurriendo a la energía nuclear y realizar unas inversiones enormes en eólica y solar

Malas y buenas noticias sobre la independencia energética

Pero es que esa independencia no se vislumbra ni en el antes mencionado PNIEC, que como mucho, espera cubrir el 67% de la demanda interna con energías renovables. Y llegar al 74% en 2030. El otro 26% seguirá dependiendo de la nuclear, que lamentablemente no goza de popularidad a pesar de ser la más eficiente y estable. Y del gas natural, que proviene de países como Algeria, Nigeria o Estados Unidos. 

Aunque no todo son malas noticias. El 2 de abril de 2022, a las cuatro de la tarde, según Red Eléctrica de España, la demanda de energía en territorio español era de 24.963,2 MW. Y la producción renovable llegó a los 25.273 MW. Es decir, que el 100% de la demanda interior fue cubierta por energías renovables. Una independencia energética de un día pero que puede repetirse bajo las condiciones adecuadas.

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